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La fiscal: “el portal era una auténtica ratonera”

La fiscal: “Nos quieren hacer creer que una chica después de una conversación de cinco minutos quisiera irse con cinco hombres a practicar sexo en grupo” Este lunes ha comenzado sobre las diez y cuarto […]

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La fiscal: “Nos quieren hacer creer que una chica después de una conversación de cinco minutos quisiera irse con cinco hombres a practicar sexo en grupo”

Este lunes ha comenzado sobre las diez y cuarto de la mañana la primera de las dos sesiones de conclusiones del juicio que está teniendo lugar desde el pasado 13 de noviembre en la sección segunda de la Audiencia de navarra contra los cinco sevillanos acusados de la supuesta violación grupal a una mujer madrileña en los Sanfermines de 2016.

Como era previsible la fiscal ha mantenido su petición inicial, que ha elevado a definitiva de 22 años y 10 meses de prisión para cada uno de los cinco encausados por delitos de agresión sexual continuada, un delito contra la intimidad por las grabaciones con el móvil y por el robo del smartphone de la víctima. Además pide una medida accesoria de libertad vigilada por otros 10 años y una indemnización solidaria para la víctima de un total de 100.000 euros por el daño moral ocasionado a la mujer madrileña.

La fiscal ha realizado un alegato que ha durado dos horas exactas en una sala donde han podido asistir por vez primera 46 medios de comunicación, entre ellos Pamplona Actual, y 24 ciudadanos que se han acreditado a primera hora, llenando el aforo poco antes de las ocho de la mañana.

Los acusados que estaban situados justo detras de los letrados de la defensa, todos ellos con jersey fino, bien peinados y aseados y camisas, y han mantenido un tono tranquilo en todo momento, bebiendo agua en momentos puntuales, y con gestos de normalidad pese al tono a veces escabroso que iba revelando la fiscal de los hechos.

La fiscal ha sido muy contundente en sus argumentos al insistir en que en todo momento ha quedado acreditado que se trató de una agresión sexual continuada y que la declaración de la víctima fue coherente y persistente en todo momento.

Asegura el ministerio fiscal que no es absolutamente necesario la existencia de violencia para que se trate de una agresión sexual, y recuerda que la propia víctima aseguró que entró en pánico, se bloqueó y que no tuvo capacidad de pensar. “Cerre los ojos y quise que aquello pasara”, ha llegado a decir textualmente la fiscal.

El ministerio fiscal dice que la joven “no tenía otra posibilidad de resistencia ante la fuerza física de los hombres y que no tenía otra posibilidad que someterse”. “El lugar era una ratonera”, ha llegado a revelar.

En relación a la declaración de la agente que tomó declaración a la denunciante la fiscalía dice textualmente que “no es creíble” que su testimonio sea totalmente inconcreto salvo en un aspecto tan relevante.

La fiscalía añade que tanto los audios, como los vídeos relevan la situación de sumisión en la que los acusados tomaron a la joven, y recuerda que los testigos ya aseguraron que la mujer lloraba desconsoladamente.

Acusa de mentir directamente a los acusados en sus declaraciones, que la fiscal considera que prepararon posteriormente al recordar que no quisieron declarar inicialmente, y que tardaron dos meses en prestar testimonio.

Ve incoherencias por parte de los acusados la fiscal al señalar que hay contradicciones evidentes como que ellos dijeron que la chica mantuvo una conversación en el sentido de que “podía con dos o cinco”, al recordar que la denunciante pensó inicialmente que eran cuatro.

“Nos quieren hacer cree que una chica después de siete minutos de conversación quiere irse con cinco hombres a practicar sexo en grupo”, ha llegado a decir la fiscal que insiste en que “ellos iban a lo que iban” y pensaron que nunca iban a ser descubiertos.

Ha negado también la fiscal que fuera verdad que ellos dijera a la policía que tenían videos que demostraban que las relaciones eran consentidas, y asegura que no les hacía falta borrar los vídeos porque para ellos eran importantes y por eso no los borraron .”Venían a  lo que venían, lo hicieron y se fueron”, ha dicho la fiscal que ha recordado que uno de ellos se llevó el móvil y sólo cuando se dio cuenta de que podían ser pillados lo tiró en una zona cercana a Labrit.

La fiscal ha sido crítica con el hecho de que detectives privados siguieran a la denunciante, lo que considera aportó mayores secuelas a la joven que sufre un estrés postraumático.

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