El calendario europeo hacia una movilidad más sostenible comienza a mostrar matices que están reordenando el debate. La posibilidad de que determinados coches de combustión puedan seguir vendiéndose más allá de 2035 ha reactivado la conversación entre conductores, empresas y operadores del sector. Lejos de un cambio brusco, el escenario apunta a una transición más gradual, con implicaciones directas en la planificación de compras, la renovación de flotas y la toma de decisiones a medio plazo. En este contexto, M Renting analiza cómo este ajuste regulatorio influye en el mercado español y en las estrategias de movilidad de particulares y compañías.
Un marco regulatorio que introduce flexibilidad
Las propuestas que se están debatiendo en el ámbito comunitario no eliminan los objetivos de reducción de emisiones, pero sí plantean mecanismos más flexibles para alcanzarlos. Esto abre la puerta a que la combustión continúe presente bajo determinadas condiciones, especialmente si se apoya en tecnologías más eficientes o combustibles alternativos.
Conviene recordar que las restricciones previstas para 2035 se centran en la venta de vehículos nuevos, no en la circulación de los ya matriculados. Este matiz resulta clave para entender por qué el mercado de ocasión y las flotas actuales seguirán teniendo recorrido durante años, influyendo en el valor residual y en los plazos de renovación.
Impacto real para conductores y empresas
Para el usuario particular, la decisión de apostar por una tecnología u otra ya no depende solo de la normativa futura. Factores como el uso diario, la autonomía necesaria o la disponibilidad de infraestructura siguen marcando la diferencia. En muchos casos, la combustión continúa siendo una opción funcional, especialmente fuera de grandes núcleos urbanos.
En el ámbito empresarial, la lectura es más estratégica. Las compañías buscan cumplir objetivos ambientales sin comprometer la operatividad ni asumir riesgos innecesarios. Aquí, la flexibilidad contractual gana protagonismo frente a la propiedad tradicional, permitiendo ajustar vehículos y plazos conforme evoluciona el marco legal.
En este escenario cambiante, la clave no pasa tanto por acertar con una tecnología concreta como por evitar decisiones irreversibles en un momento de transición regulatoria. La movilidad sigue avanzando mientras las normas se ajustan, y la capacidad de adaptación se convierte en un activo esencial.
Desde esta perspectiva, soluciones como el renting facilitan convivir con el cambio. M Renting, especializada en servicios de renting para distintos perfiles de usuario, observa que el interés por modelos térmicos eficientes se mantiene, sobre todo cuando el uso real y el entorno condicionan la electrificación total. La compañía destaca que la demanda actual se orienta cada vez más hacia seguridad, previsión y margen de maniobra, en lugar de respuestas impulsivas a un futuro todavía en definición.





