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Zocosonic, una escuela de música en Rivas-Vaciamadrid

Una nueva forma de aprender música está ganando terreno en Rivas. Durante años, aprender música ha estado asociado a métodos rígidos, largos periodos de...

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Una nueva forma de aprender música está ganando terreno en Rivas. Durante años, aprender música ha estado asociado a métodos rígidos, largos periodos de teoría desconectada de la práctica y una idea muy extendida: que solo algunas personas “valen” para tocar un instrumento. Sin embargo, en los últimos tiempos están surgiendo enfoques distintos que cuestionan esa forma tradicional de enseñar, también a nivel local.

En Rivas-Vaciamadrid, algunas iniciativas educativas están apostando por una enseñanza más flexible, práctica y adaptada a cada alumno. Es el caso de Zocosonic, una escuela de música en Rivas que ha decidido replantear desde la base cómo se aprende música hoy, tanto para niños como para adultos que nunca tuvieron contacto previo con un instrumento o que abandonaron en el pasado.

“Nos encontramos con muchas personas que llegan convencidas de que no tienen talento musical, cuando en realidad lo único que han tenido son malas experiencias con métodos poco adaptados a ellas”, explica Samu Ortiga, músico y director del proyecto. “La mayoría de abandonos no tienen que ver con falta de capacidad, sino con frustración”.

Aprender música sin miedo a equivocarse

Uno de los pilares de este enfoque es quitarle dramatismo al error. En lugar de entenderlo como un fracaso, se utiliza como parte natural del aprendizaje. Ortiga lo explica con una escena muy habitual en sus clases.

“Muchas veces, cuando un alumno —sobre todo si es un niño— se bloquea porque ha hecho algo mal, le pregunto: ‘¿sabes qué pasa si te equivocas?’. Me miran con cara de preocupación y, cuando les respondo ‘nada’, se empiezan a reír. En ese momento suele desaparecer la tensión”.

La teoría musical se introduce de forma práctica, integrada desde el primer día, evitando largos bloques teóricos que desconectan al alumno del instrumento. “Cuando quitas el miedo y la presión por hacerlo perfecto, el aprendizaje fluye mucho más rápido. La música aparece cuando deja de sentirse como una prueba constante”, añade.

Este enfoque está atrayendo especialmente a personas adultas que buscan clases de música en Rivas sin la rigidez del conservatorio clásico y con un ritmo compatible con su vida diaria.

Clases multiinstrumentales y aprendizaje flexible

Otro de los elementos diferenciales es el enfoque multiinstrumental. En lugar de obligar al alumno a elegir un instrumento desde el primer momento, se le permite probar distintos instrumentos y descubrir con cuál conecta mejor.

“Cada persona responde de forma distinta a cada instrumento”, comenta Ortiga. “Hay alumnos que llegan convencidos de que quieren tocar guitarra y descubren que disfrutan más con el piano, la batería o incluso combinando varios”.

El grado de profundidad también varía según el perfil del alumno. “Hay quien quiere especializarse mucho en algo concreto y darle caña, y precisamente por eso tiene más manga ancha para centrarse a fondo en lo que le motiva. Y hay quien prefiere un ritmo más tranquilo, explorar y disfrutar del proceso. Ambas opciones son igual de válidas”.

Este tipo de flexibilidad es una de las razones por las que el proyecto funciona como academia de música en Rivas sin perder un enfoque humano y personalizado.

Música en inglés como opción, no como imposición

El proyecto también ofrece la posibilidad de integrar el inglés en las clases de música, siempre adaptándose a las preferencias de cada alumno. Desde sesiones completamente en español, hasta clases bilingües o íntegramente en inglés, el uso del idioma se ajusta de forma natural según los objetivos de cada persona.

“Para algunos alumnos es una manera muy efectiva de mejorar el inglés mientras hacen algo que les gusta, pero no es algo obligatorio”, aclara Ortiga. “La idea es que el idioma sume, no que genere presión”.

Más allá de las clases: comunidad y experiencia

Más allá del aprendizaje individual, en torno a la escuela se ha ido formando una pequeña comunidad musical. Existen grupos de combo, sesiones mensuales de jam session y alumnos que, sin buscarlo, acaban haciendo amistades a través de la música.

“Muchas personas llegan pensando solo en aprender un instrumento y terminan descubriendo estilos musicales que no esperaban y que les apasionan”, comenta el director del centro.

El objetivo final no es que todos avancen al mismo ritmo, sino que nadie se vaya con una mala experiencia. “Hay alumnos que progresan muy rápido y otros que necesitan más tiempo. En ambos casos está bien. La música no es una carrera, es un proceso para ser vivido con amor”.

Para más información está el correo electrónico info@zocosonic.com.

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