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Pilates con estándar europeo; Laura Mariblanca trae a España el rigor del método auténtico

En una época donde todo parece acelerado y el bienestar se ha convertido en una promesa de consumo rápido, hay profesionales que nadan a contracorriente....

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En una época donde todo parece acelerado y el bienestar se ha convertido en una promesa de consumo rápido, hay profesionales que nadan a contracorriente. Laura Mariblanca es una de ellas. Primera española certificada por Inelia García —referente mundial del linaje clásico de Pilates—, acaba de abrir en Sitges el Estudio–Escuela Laura Mariblanca: un espacio donde el movimiento se enseña con pedagogía, respeto y precisión. En esta conversación, Laura desvela por qué el Pilates no es una rutina más, sino un método exigente y transformador. Y cómo su trabajo busca no solo cambiar cuerpos, sino formar criterio, comunidad y cultura.

Laura, dime una cosa: ¿Cómo puede ser que dos personas ‘hagan Pilates’ y una salga mejor y otra salga con dolor?

Porque no es lo mismo hacer movimientos que aprender un método. El cuerpo, si no entiende lo que está haciendo, compensa. Y compensar al principio parece ‘normal’, pero con el tiempo se convierte en tensión, molestia o dolor. La diferencia no está en el ejercicio bonito: está en cómo se enseña, en la progresión y en el criterio. El problema no es el Pilates. Es cuando se enseña sin pedagogía.

¿Qué estabas buscando cuando decidiste formarte de forma tan intensa fuera de España?

Buscaba estructura y aprender en profundidad. Yo quería un oficio, no una colección de ideas. Quería aprender a enseñar el cuerpo real: el que llega con rigidez, estrés, lesiones, y también el que quiere rendimiento. Y para eso necesitaba una formación que no fuese solo inspiradora, sino exigente: horas, práctica, lectura, observación, procesos, consideraciones, corrección… la parte que no se ve.

¿Cuál fue el momento en el que pensaste: ‘esto es un estándar, no un hobby’?

Cuando entendí que el método te obliga a ser honesta. No puedes improvisar. O sabes lo que estás viendo en el cuerpo, o no lo sabes. Y cuando lo haces bien, pasan cosas muy concretas: alguien respira mejor, se sostiene mejor, deja de pelearse con su espalda. Ahí pensé: ‘esto no es tendencia, esto es una forma seria de trabajar’.

Se habla de una formación muy exigente. ¿Qué fue lo más duro?

Dos cosas: la paciencia y la humildad. Paciencia porque el cuerpo aprende con tiempo, y tú como profesora también. Y humildad porque te confronta: te muestra tus prisas, tu ego, tu necesidad de hacerlo perfecto. Aprendes a volver a lo básico una y otra vez.

¿Qué cambió en ti como profesora después de ese proceso?

Que ahora escucho más y demuestro menos. Antes pensaba ‘tengo que dar mucho’. Ahora pienso ‘tengo que dar sentido’. Mi trabajo no es que la persona haga veinte cosas: es que entienda una, bien, y que eso le cambie el cuerpo.

El “boom Pilates”

¿Qué crees que se ha perdido con la popularidad del Pilates en redes?

Se ha perdido el proceso. En redes todo parece rápido: ‘haz esto y cambia’. Pero el cuerpo no funciona así. El método es progresión, detalles pequeños, constancia. Y sin eso, el Pilates se convierte en una estética: bonita, sí, pero a veces vacía.

Cuando dices ‘Pilates es un método’, ¿qué significa de forma simple?

Que no es una clase suelta, es un camino. Hay una lógica: primero aprendes control y organización, luego fuerza y movilidad con calidad, y después complejidad. Cada ejercicio prepara el siguiente. Es como aprender un idioma: no empiezas por poesía, empiezas por el abecedario. Es aplicar los principios en cada ejercicio. Como decía Romana y me ha transmitido Inelia: ‘haz lo correcto’.

¿Cuál es el error #1 que ves en alumnos y el error #1 que ves en profesores?

En alumnos: buscar ‘hacerlo fuerte’ en lugar de hacerlo claro, y el alto grado de autoexigencia en las mujeres. Confunden esfuerzo con progreso. En profesores: muchas veces queremos entretener antes que enseñar. Cuando un profesor no tiene un mapa, el alumno se pierde o compensa.

¿Qué señales te hacen pensar ‘esto no es Pilates, esto es otra cosa’?

Cuando no hay progresión y todo es ‘más, más, más’. Cuando nadie corrige nada. Cuando se premia el rendimiento aunque el cuerpo esté desorganizado. Y cuando todo se basa en la sensación del momento, no en resultados estables con el tiempo.

Pedagogía del movimiento

Dices: ‘la responsabilidad del profesor es dar sentido’. ¿Qué significa ‘dar sentido’? R: “Que cada cosa tenga un porqué y un para qué. Por qué hoy hacemos esto, qué estamos construyendo, qué estás sintiendo, qué estás evitando. Dar sentido es traducir el cuerpo: ayudar a que la persona entienda su patrón y lo cambie, no solo que lo repita. Y transmitir que las repeticiones, entre otros tips, son una enorme oportunidad y el momento real de transformación.”

¿Qué miras primero en un cuerpo?

Primero la postura, la respiración y el tono: si la persona llega ‘arriba’, tensa, el cuerpo ya está en modo defensa. Luego miro organización: pelvis, caja torácica, cabeza… y desde ahí, el patrón. No me interesa de manera absoluta el ejercicio; me interesa cómo se mueve la persona.”

¿Por qué insistes tanto en lo individual / semi-privado?

Porque el aprendizaje real necesita feedback. Ojos, palabras precisas y manos que guían. En grupos grandes puedes hacer una buena sesión si dominas y sabes conducir un buen Mat… pero enseñar y transformar de verdad, con precisión, es más fácil cuando puedes ver a esa persona y ajustar lo que necesita usando todas las máquinas de Pilates en el momento adecuado a las necesidades de cada alumno.

Ejemplo real: llega alguien con ‘espalda cargada’ y cree que necesita estirar. ¿Qué haces distinto?

Primero le explico algo: muchas espaldas ‘cargadas’ no están cortas, están sobrecargadas por falta de soporte. A veces no necesitan estirar más, sino sostenerse mejor. Trabajo respiración, colocación, centro y control. Y cuando el cuerpo deja de compensar, la sensación cambia: ‘tengo espacio’. Eso es muy típico: se van diciendo ‘me levanto distinta’.

Sitges y estudio–escuela

¿Por qué Sitges como punto de partida?

Porque es Mediterráneo: luz, ritmo, calor humano, una mezcla internacional estupenda, y una cultura de bienestar muy natural. Sitges tiene algo que invita a cuidarse sin postureo. Y yo quería un lugar donde la gente venga a trabajar de verdad… y también a respirar. Es una maravilla vivir en Sitges.

¿Qué experiencia quieres que viva una persona al entrar?

Que baje el ruido. Que sienta que aquí se le mira, se le escucha y se le guía con respeto. Que no tiene que demostrar nada. Que el cuerpo puede aprender sin sufrir. Me interesa que la experiencia sea bonita, sí, pero sobre todo honesta.

¿Qué NO vas a sacrificar aunque el proyecto crezca?

La calidad de la enseñanza. Prefiero crecer más lento que diluir el estándar. Para mí, lo premium no es el precio: es el detalle, el respeto, la discreción, la seguridad y el criterio.

¿Qué significa exactamente ‘estudio–escuela’ en tu caso?

Que no es solo ‘venir a entrenar’. Es un lugar donde se practica y también se aprende: alumnos que quieren profundizar y profesionales que quieren formarse con rigor. La escuela no es un ‘extra’: es consecuencia de una responsabilidad. Si quieres que el método tenga futuro, tienes que formar bien. Es un honor para mí trabajar en la transmisión respetuosa del legado de Authentic Pilates que me ha transmitido Inelia Garcia, y seguir formándome con ella y en comunidad.

La escuela y Europa

Mucha gente tenía que viajar para acceder a esta formación. ¿Qué quieres construir en Europa?

Quiero construir un lugar donde la formación sea seria y viva: observación, práctica, evaluación real, y un estándar claro. No quiero un formato rápido. Quiero algo que le dé dignidad al oficio de profesor.

¿Qué te gustaría que definiera a los profesores que formes?

Criterio, respeto y claridad. Profesores que sepan ver, que sepan progresar a una persona y que tengan ética: no prometer lo que no se puede, no empujar por ego, no confundir intensidad con calidad.

¿Qué te preocupa del sector si no sube el estándar?

Que el Pilates se convierta en un ‘producto’ más, y que la gente deje de confiar porque no ve resultados consistentes. Y lo peor: que se normalicen molestias o lesiones como si fuesen parte del proceso. He aprendido que no deberían serlo. Y aquí quiero decir algo importante: en España hay profesionales muy buenos y referentes que admiro, como Eva Espuelas, Niurka Couceiro y Rocío Cáceres. Hay mucha gente que quiere hacerlo bien. Lo difícil es sostenerlo en el tiempo sin acceso fácil a reciclaje, educación continuada, mentoría y entrenamiento para el propio profesor. Yo no quiero conflicto con compañeros: quiero sumar, crear estructura y comunidad para que los buenos sean todavía mejores.

Round práctico (3-5 min) - oro para audiencia

Vale, danos señales prácticas. ¿Cómo sabe alguien si está en buenas manos?

Cinco señales muy claras:

Te hacen preguntas: historial, objetivos, cómo te sientes hoy.

Te corrigen con claridad y te explican el porqué, no solo ‘hazlo así’.

Hay progresión: no te meten en lo difícil por espectáculo.

Sales mejor: más estable, más largo, más organizado; no ‘rota’.

El profesor está presente: mira, ajusta y adapta. No solo cuenta repeticiones.”

¿Y red flags?

Que nadie te observe, que todo sea igual para todos, que te digan que el dolor es normal, o que todo sea ‘intenso’ sin control.

Si tuvieras que dejar una idea final: ¿por qué ‘moverte mejor’ cambia el día a día?

Porque moverte mejor es vivir con menos fricción. Cuando el cuerpo está organizado, respiras mejor, tienes más energía y menos ruido interno. No es solo físico: te cambia la forma de estar en el mundo. Yo he vuelto para trabajar con el cuerpo real, no con una idea de éxito. Y me importa que la gente se vaya con algo simple, pero profundo: ‘ahora me entiendo’.

A lo largo de esta entrevista, queda claro que Laura Mariblanca no enseña Pilates: enseña a entender el cuerpo. Su apuesta no es por la estética, sino por la estructura; no por el espectáculo, sino por el sentido. En el Estudio–Escuela Laura Mariblanca, cada sesión es una oportunidad de aprendizaje, y cada alumno —sea principiante, avanzado o futuro instructor— es tratado con la atención que merece. En un mundo que insiste en ir más rápido, Laura recuerda que la transformación verdadera ocurre cuando aprendemos a movernos con propósito. Porque, como ella misma dice, “cuando el cuerpo se ordena, la vida también se ordena un poco”.

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