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El Pleno de Pamplona avala ceder una parcela para un segundo centro de salud en la Rotxapea

Geroa Bai se desmarcó de sus socios de Gobierno tanto en Pamplona y en Navarra y apeló a la planificación del departamento gestionado por Fernando Domínguez

  • Un pleno del Ayuntamiento de Pamplona

El Pleno del Ayuntamiento de Pamplona de este jueves ha aprobado una declaración para que el Consistorio ceda al Gobierno de Navarra una parcela dotacional con el fin de facilitar la construcción de un segundo centro de salud en la Rochapea, el barrio más poblado de la ciudad, en un debate marcado por las críticas cruzadas a la gestión de la sanidad navarra y al uso “partidista” del problema que arrastra el ambulatorio del barrio.

La iniciativa, presentada por el grupo socialista del Ayuntamiento de Pamplona, salió adelante con 14 votos a favor (EH Bildu, Socialistas y Contigo Zurekin) y 13 abstenciones (UPN, PP y Geroa Bai). El único punto pactado por unanimidad fue una enmienda de adición, incorporada como punto sexto, que reconoce el trabajo comunitario desarrollado en la Rochapea en defensa de una mejor atención sanitaria y respalda la constitución del Consejo de Salud del barrio.

El texto de la iniciativa

La declaración fija varios compromisos políticos. Por un lado, el Ayuntamiento se declara dispuesto a ceder una parcela de uso dotacional al Gobierno de Navarra “con el objetivo de facilitar y promover la construcción de un segundo centro de salud en Rochapea”, con la idea de mejorar la accesibilidad, ampliar la capacidad asistencial y reforzar la atención primaria en el barrio.​

Además, se insta al Gobierno municipal a abrir contactos formales con el Departamento de Salud para determinar cuál es la parcela más idónea para ese posible nuevo centro. La declaración pide también al Gobierno de Navarra que impulse la redacción del proyecto arquitectónico como paso previo a su construcción, y que garantice una elevada calidad arquitectónica para que el edificio no sea solo un equipamiento sanitario, sino también una pieza de mejora urbana y un “referente” en el barrio.​

El texto incluye, asimismo, un capítulo específico sobre la situación actual del centro de salud de la Rochapea, en el que se reclama al Ejecutivo foral medidas para mejorar la accesibilidad a la atención sanitaria y optimizar la organización administrativa del ambulatorio, sometido a fuerte presión asistencial y foco de numerosas quejas vecinales en los últimos años. Con la enmienda añadida, el Pleno reconoce y apoya el trabajo comunitario del barrio y la creación del Consejo de Salud como órgano estable de participación.

El diagnóstico: el barrio más poblado y el centro con más quejas

El portavoz socialista, Xabier Sagardoy, defendió la iniciativa recordando que la Rochapea ha pasado de los 16.000 habitantes que tenía cuando se inauguró el actual centro, en 1991, a más de 27.000 en la actualidad, lo que la convierte en el barrio más poblado de Pamplona y en la zona básica de salud con mayor número de personas atendidas de toda Navarra. A este incremento demográfico, añadió, se suman las promociones de vivienda ya en marcha o previstas, que seguirán empujando al alza la población.​

Sagardoy aportó también el dato que se ha convertido en símbolo del malestar en el barrio: durante los últimos tres años, el centro de salud de la Rochapea ha sido el que más reclamaciones ha acumulado en Pamplona, con 504 quejas en ese periodo. En 2023 se registraron 199 reclamaciones, el 31% de todas las que se contabilizaron en atención primaria en la ciudad; en 2024 fueron 163 (24%) y en 2025, 142 (23%). Si se extraen los datos de este ambulatorio, la media por centro de salud se sitúa en torno a 38 quejas anuales, con algunos centros que apenas superan la decena.​

Con estas cifras, el grupo socialista planteó una respuesta “en dos tiempos”: medidas inmediatas para mejorar la accesibilidad y la gestión del centro actual, y una apuesta a medio y largo plazo por un segundo centro de salud, apoyada en la cesión de suelo municipal y en la futura decisión de planificación del Gobierno de Navarra.

La izquierda apoya la iniciativa y pone el foco en la sanidad pública

EH Bildu y Contigo Zurekin espaldaron la declaración, aunque introdujeron matices. EH Bildu, a través de su concejal de barrio Endika Alonso, recordó que la situación del centro de salud se conoce “de primera mano” y que el barrio se ha organizado en los últimos años a través de dinámicas como el grupo RTX Auzolan, con movilizaciones multitudinarias y contactos constantes con el Departamento de Salud. La formación abertzale quiso mandar un mensaje explícito de apoyo a las y los trabajadores del centro, muchas veces en primera línea en condiciones difíciles.​

Desde Contigo Zurekin, Txema Meuleón insistió en la idea de corresponsabilidad y en que ya se viene trabajando con el barrio y con el propio Departamento en medidas organizativas para mejorar la accesibilidad, como refuerzos puntuales de personal, formación y apoyo al triaje. Aun así, su portavoz dejó claro que, si a medio plazo se entiende que estas medidas son insuficientes y se concluye que hace falta un segundo centro, no pondrán “ninguna pega” y se implicarán en hacerlo posible.​

El acuerdo unánime en torno a la enmienda que reconoce el trabajo comunitario y la puesta en marcha del Consejo de Salud tuvo un valor simbólico: todos los grupos avalaron por escrito el papel del tejido social y vecinal de la Rochapea en la defensa de la sanidad pública del barrio.

La derecha habla de “venta de humo” y denuncia la gestión de Chivite

El tono se elevó especialmente desde la bancada de la derecha. PP y UPN coincidieron en que la declaración del PSN “empieza la casa por el tejado” y genera “falsas expectativas” en el vecindario, al prometer un nuevo edificio sin garantizar primero que haya profesionales para atenderlo. “Se pueden construir todos los centros de salud que queramos, pero de nada sirve si no los dotamos de médicos”, advirtió la portavoz popular, quien acusó al PSN de “vender humo” y de no entrar en el “problema de fondo”: la fuga de facultativos y la sobrecarga en la atención primaria.​

El PP llevó al Pleno una enmienda de adición para instar al Gobierno de Navarra a evitar la fuga de médicos hacia comunidades limítrofes mediante la mejora de sus condiciones laborales y salariales, y al Gobierno de España a aumentar las plazas MIR para garantizar el relevo generacional. La enmienda no fue finalmente admitida para su votación, lo que alimentó la crítica de los populares al planteamiento “puramente estético y arquitectónico” del PSN, al que acusaron de preocuparse más por “la caja” que por “lo que va dentro”.​

UPN centró gran parte de su intervención en la presidenta María Chivite, a la que responsabilizó del deterioro de la sanidad pública navarra, del aumento de las listas de espera y del incremento de los seguros privados en la Comunidad foral. Su portavoz recordó las colas desde las 6.30 de la mañana a las puertas del centro de salud como única manera de conseguir una cita, las llamadas no contestadas y las demoras en consultas especializadas y cirugías, y situó la iniciativa socialista en el marco de una operación de imagen para “tapar” los problemas estructurales del sistema.​

“¿Qué creen que estarán pensando hoy las vecinas y vecinos de la Rochapea cuando mañana vuelvan a las 6.30 de la mañana para ver si pueden conseguir una cita?”, se preguntó irónicamente la portavoz regionalista, para rematar que un acuerdo sobre un solar “no va a hacer que su vida la vean de otro color”.​

Geroa Bai se desmarca: no ve prioridad y apela a la planificación

La posición del grupo de Geroa Bai que más incómoda para el PSN por tratarse de un socio de gobierno en Navarra, que además gestiona la cartera de Salud. Su portavoz, Javier Leoz,  recordó que la planificación sanitaria corresponde al Gobierno de Navarra y al Departamento de Salud, y añade , que tradicionalmente,  el Ayuntamiento ha respondido de manera inmediata a las peticiones de solares dotacionales cuando el Ejecutivo ha identificado la necesidad de un nuevo centro de salud.​

En el caso de la Rochapea, explicó, el Departamento no tiene actualmente previsión de construir un segundo centro porque no ha detectado un problema de espacio en el ambulatorio, sino otros problemas ligados a la organización y al uso de las instalaciones, como la infrautilización de las tardes. “Si por necesidad se incluyera una nueva infraestructura en la planificación, sería el propio Departamento el que solicitara una parcela al Ayuntamiento”, insistió, subrayando que el debate más adecuado sobre nuevas inversiones sanitarias debería producirse en el Parlamento de Navarra.​

El portavoz de Geroa Bai llegó a interpelar directamente al PSN: si de verdad considera prioritario un segundo centro de salud en la Rochapea, la vía “más coherente” sería que el Gobierno de Chivite incluyera ya en el presupuesto del Departamento de Salud una partida de 10–12 millones de euros, similar a la reservada para el centro de salud de Erripagaña, y asumiera el liderazgo del proyecto. En ausencia de ese compromiso, justificó la abstención de su grupo, al entender que el movimiento debía producirse primero en el Ejecutivo y no desde el Pleno municipal.​

Movimiento vecinal y próximos pasos

Más allá de la bronca política, el Pleno dejó constancia de la fortaleza del tejido vecinal de la Rochapea en defensa de su ambulatorio. Se citó expresamente el trabajo del grupo dinamizador Rochapea Osasunolan, las movilizaciones de los últimos años y las reuniones con el Servicio Navarro de Salud, así como la inminente constitución del Consejo de Salud de barrio, al que se invitó a todos los grupos a nombrar representantes y acudir “con la mochila llena de propuestas reales”.

Tras la votación, el balón pasa ahora a dos tejados. Por un lado, el Ayuntamiento deberá concretar con el Gobierno de Navarra qué parcela podría ceder, en qué condiciones y con qué calendario. Por otro, será el propio Departamento de Salud quien decida si incorpora o no un segundo centro de salud en la Rochapea a su planificación de infraestructuras y si reserva recursos para ello en los próximos presupuestos.

Mientras tanto, el centro de salud de la Rochapea seguirá siendo el termómetro de la tensión entre la ciudadanía, que exige poder acceder a su médico sin colas ni esperas, y unas instituciones que, al menos sobre el papel, han reconocido que el problema existe y que la solución pasa tanto por reorganizar el presente como por planificar el futuro.

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