La estabilidad de las bases militares estadounidenses en España se sitúa en el centro del debate geopolítico. Donald Trump ha sugerido recientemente que existe justificación para plantear una retirada de sus activos estratégicos en la Península Ibérica.
En un tono agresivo, el candidato republicano ha tildado de "cobardes" a varios países miembros de la OTAN, cuestionando la inversión en defensa de los aliados europeos.
Esta postura genera incertidumbre sobre los acuerdos bilaterales de seguridad y el futuro de instalaciones clave para la defensa del Mediterráneo.






