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Trump aplaza cinco días sus ataques a Irán y proclama “conversaciones muy productivas” mientras Teherán lo niega

El presidente había advertido que si Teherán no reabría sin condiciones el estrecho, ordenaría al Pentágono “golpear” varias plantas eléctricas

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  • Netanhayu y Trump, en Florida -

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha anunciado este lunes la ampliación por cinco días del ultimátum que lanzó el sábado a Irán para que reabra completamente el estrecho de Ormuz al tráfico internacional o se exponga a ataques contra su infraestructura energética. En un nuevo mensaje en su red Truth Social, el mandatario ha asegurado que la decisión llega después de “muy buenas y productivas conversaciones” con representantes iraníes sobre una “resolución completa y total” de las hostilidades en Oriente Medio.​

Trump había advertido hace 48 horas de que, si Teherán no reabría sin condiciones el estrecho, ordenaría al Pentágono “golpear y destruir” varias plantas eléctricas iraníes, “empezando por la más grande”. Ahora afirma haber instruido al Departamento de Guerra para “posponer cualquier ataque contra plantas de energía e infraestructura iraní durante un periodo de cinco días”, condicionado al progreso de las conversaciones en curso. Pese a la pausa, el presidente no ha ofrecido detalles sobre concesiones concretas de Irán ni garantías de una reapertura inmediata del corredor marítimo, clave para las exportaciones globales de crudo y bloqueado de facto desde hace más de tres semanas.

Desde Teherán, la respuesta ha sido diametralmente opuesta al relato de la Casa Blanca. Medios oficiales como la televisión estatal IRIB sostienen que “Trump retiró su ultimátum de 48 horas por miedo a la respuesta de Irán”, mientras el Consejo de Seguridad iraní ha amenazado con llegar a minar todo el golfo Pérsico si Washington finalmente ataca sus centrales eléctricas. Incluso una embajada iraní en la región ha hablado de que EEUU “da marcha atrás” tras las advertencias de represalias, insistiendo en que no hay negociaciones formales en marcha.

El giro de Trump, que en los últimos días había escalado el tono hasta plantear abiertamente la destrucción de la red eléctrica iraní, profundiza la imagen de volatilidad en la estrategia de Washington hacia Teherán y alimenta divisiones internas en su propia base política. Mientras tanto, la mera perspectiva de una tregua temporal de cinco días ha tenido impacto inmediato en los mercados energéticos y financieros, con movimientos bruscos en el precio del oro y en los futuros bursátiles ante la posibilidad de una desescalada parcial en el estrecho de Ormuz.

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