La brecha entre quienes acumulan patrimonio y quienes carecen de él se ha ensanchado drásticamente en España. Los datos del Panel de Hogares de la Agencia Tributaria confirman que los grandes tenedores han multiplicado por cuatro sus activos. Este grupo, que posee más de diez inmuebles, ha pasado de gestionar 138.000 propiedades a alcanzar las 626.000, liderando el proceso de concentración inmobiliaria en el país.
Polarización del mercado residencial
La estructura social del acceso a la vivienda se ha polarizado en dos extremos opuestos. Por un lado, los hogares sin ninguna propiedad han aumentado un 63% desde el año 2008. Por el otro, aquellos que acumulan dos o más inmuebles han crecido un 54%. En medio de esta brecha, el perfil del propietario de una sola vivienda, que durante décadas fue el pilar de la clase media española, pierde peso de forma constante.
Esta dualización de los hogares refleja que el aumento de la construcción no ha facilitado la entrada de nuevos propietarios al sistema. Al contrario, el incremento del parque inmobiliario ha servido para reforzar la posición de quienes ya contaban con activos previos, intensificando la desigualdad de riqueza.
Concentración en manos de grandes propietarios
El informe destaca que la intensidad de la acumulación crece de forma proporcional al número de bienes poseídos. Los propietarios que tienen entre seis y diez viviendas incrementaron su presencia en un 51,6%, mientras que los poseedores de cinco bienes crecieron un 43,1%.
Esta tendencia apunta a que la vivienda está perdiendo su función tradicional como mecanismo de seguridad e integración social. La acumulación de inmuebles en manos de grandes actores y multipropietarios genera una barrera de entrada para millones de familias, convirtiendo el mercado inmobiliario en una fuente de desigualdad persistente que divide a la sociedad entre rentistas y excluidos del sistema de propiedad.







