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Barkos ante la comisión: "En mi gobierno no hubo corrupción, faltaría más"

"Nunca negocié con Santos Cerdán, siempre con María Chivite" ha dicho la ex presidenta Barkos y actual senadora por Navarra

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La sala del Parlamento de Navarra acogió este martes la comparecencia de Uxue Barkos Berruezo, presidenta del Gobierno de Navarra entre 2015 y 2019, ante la comisión de investigación que examina las licitaciones y adjudicaciones de obra pública durante las últimas cuatro legislaturas, en el marco de la causa especial abierta en el Tribunal Supremo en relación con la presunta trama corrupta vinculada a la empresa Servinavar y sus conexiones con dirigentes socialistas.

Barkos llegó a la sala con la postura clara con la que se marchó: "Comparezco con la satisfacción de haber visto perfectamente defendida la legalidad de las obras adjudicadas a lo largo de mi gobierno. Dijimos desde el principio que no existía caso alguno de corrupción y creo que ha quedado perfectamente acreditado a lo largo de esta comisión."

Cuatro contratos, ninguna irregularidad

Durante la legislatura de Geroa Bai se adjudicaron a las UTE formadas por Acciona y Servinavar —o Acciona y Alegure, empresa del mismo administrador, Antxón Alonso— cuatro contratos: la construcción del colegio de Arbizu, el Archivo General de Navarra, las oficinas del Navarra Arena y 62 VPO en Ripagaina. La comisión ha analizado todos ellos con detalle, y han sido objeto de informes tanto de la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción (OANA) como de la Cámara de Comptos.

Barkos remitió en todo momento a los órganos de control para defender la corrección de los procedimientos: "La intervención general ha quedado acreditada como conforme a norma. Es legítima la opinión de UPN, pero evidentemente no es contraria a norma el que se llevaran a cabo."

Donde la presión fue mayor fue en las 62 VPO de Ripagaina, sobre las que la OANA y la Cámara de Comptos detectaron ausencia de actas, irregularidades formales y, en el caso de Comptos, causa de exclusión para las UTEs concurrentes. Barkos no esquivó la crítica pero la matizó: "Si hay una discrepancia y hay que cambiar la ley, que se cambie la ley", afirmó, insistiendo en que los controles de la Administración avalaron los procedimientos.

Respecto a la ausencia de actas en Nasuvinsa —la empresa pública que gestionó la adjudicación de las VPO—, Barkos señaló que no existía entonces un protocolo de custodia específico y que fue precisamente durante su legislatura cuando se sentaron las bases para corregirlo, con la nueva Ley de Contratos Públicos y el sistema Plena: "Creo que en estos momentos esto está a día de hoy solventado."

Antxón Alonso: "Una relación cordial, como con tantos otros empresarios"

La figura de Antxón Alonso, detenido e investigado como presunto organizador de la presunta trama, centró buena parte de los interrogatorios. Barkos explicó que lo conoció a finales del verano de 2015, recién llegada al Gobierno, en el contexto de la presentación del proyecto Mina Muga por parte de Geoalcali, empresa para la que Alonso prestaba servicios en aquella época.

"Mi conocimiento del señor Alonso es como representante de Geoalcali en aquel momento, en el que los inversores tenían un enorme interés en compartir con el nuevo gobierno un proyecto de estas características", explicó. A preguntas sobre si la reunión había sido convocada por Geoalcali o si Alonso había aparecido por cuenta propia —tal y como insinuó ante la comisión el exdirector de la empresa, el señor Rodríguez, quien dijo haberse sorprendido de encontrarlo allí—, Barkos fue tajante: "Cualquier reunión de esas características era una reunión del gobierno con Geoalcali. El señor Alonso acudía a esa reunión como representante de Geoalcali. No recuerdo algo así ni me parece razonable de ninguna de las maneras."

La expresidenta reconoció que la relación con Alonso se mantuvo en el tiempo más allá de aquel primer contacto, pero la definió en términos que no dejan margen a la sospecha: "Mantenemos una relación cordial a lo largo de los años, como con otros muchos empresarios. No es nada especial." Confirmó que hubo encuentros puntuales, incluida una fotografía en el entorno de San Fermín que circuló en medios, y que explicó sin mayor trascendencia: "Estamos en San Fermín, tomando un aperitivo. Es un entorno muy amable y muy reconocible para mí y para mi entorno personal."

A la pregunta de si Alonso le había insinuado alguna vez algún interés sobre obra pública o sobre contrataciones del Gobierno, Barkos respondió con rotundidad: "En absoluto. No en ningún momento." Y añadió que en ningún caso le llegó advertencia alguna sobre la empresa Servinavar: "Nunca, jamás."

Sobre si la detención de Alonso y la revelación de su presunta implicación en la trama le sorprendió, la expresidenta no quiso irse por las ramas: "Un principio de incredulidad. Desde luego, de perplejidad."

Santos Cerdán: "Nunca negocié con él, siempre con María Chivite"

Otro de los focos del interrogatorio fue la relación con Santos Cerdán, exsecretario de Organización del PSN e investigado como presunto líder de la organización criminal según el auto del instructor. Barkos reconoció conocerlo —"en esta misma casa, en el Parlamento de Navarra, y con motivo de nuestra relación política"— pero fue enfática en deslindar cualquier vínculo relevante.

"Mis relaciones con el Partido Socialista fueron siempre con la portavoz y hoy presidenta María Chivite. No hubo reuniones con el señor Cerdán para la conformación de gobiernos. Yo negocié siempre con la secretaria general del Partido Socialista de Navarra, nunca con el señor Cerdán, ni un solo gobierno."

A propósito de si era consciente del peso real de Cerdán en el socialismo navarro, Barkos respondió con una mezcla de prudencia y franqueza: "Esto es algo que deberá responder el Partido Socialista. No voy a entrar a justificar ni avalar cuál era su estructura ni su equilibrio de poder." Pero cuando se le apuntó que Cerdán podía haber tenido intereses espurios más allá de la ideología, Barkos no lo descartó: "Quizás. Pero ni me consta ni sé."

Y frente a quienes sugirieron que esa vinculación ensuciaba la legitimidad de los gobiernos conformados con el apoyo socialista, Barkos replicó con firmeza: "No mancha la legalidad de un gobierno. Nosotros negociamos siempre con María Chivite. Cualquier otra derivada entre la señora Chivite y terceros, no soy yo quien para responderla."

La contundencia final: balance de una legislatura

Barkos cerró su comparecencia con un extenso repaso a los logros de su gobierno —la recuperación de la Policía Foral de tráfico, la reducción de deuda, la apertura del Navarra Arena, la creación de la facultad de medicina o las políticas de paz y convivencia— que leyó como un alegato implícito frente a lo que consideró un intento de reducir su mandato a la sombra de la presunta trama.

"Me veo como expresidenta en la tesitura de exponer aquí que en mi gobierno no hubo corrupción. Insisto: faltaría más. Es lo debido. Yo prefiero centrar mi orgullo, reconocimiento y agradecimiento a funcionarios y funcionarias y diferentes cargos que con su trabajo llevaron a cabo una magnífica gestión."

La sesión fue presidida por la mesa de la comisión y contó con los turnos de UPN, PSN, PP, Geroa Bai y EH Bildu. La comisión continuará su trabajo en las próximas semanas con la elaboración de conclusiones.

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