Seis años de instancias, reuniones y reivindicaciones tienen por fin su recompensa. El Ayuntamiento de Pamplona ha anunciado la instalación de un ascensor exterior en el Centro de Salud del Casco Viejo para eliminar las barreras arquitectónicas que durante años han impedido el acceso de vecinos con problemas de movilidad, personas con carritos de bebé y otros usuarios con dificultades físicas. El aparato está previsto que entre en funcionamiento en marzo del próximo año.
El anuncio se realizó el pasado 21 de marzo en el Foro del Barrio y ha sido recibido con alivio y satisfacción por la asociación vecinal que lideró la batalla, aunque también con un punto de amargura por el tiempo perdido.
Casi medio millar de instancias y ninguna respuesta de Osasunbidea
La movilización comenzó en enero de 2021, cuando el colectivo vecinal presentó 478 instancias ante Osasunbidea reclamando una solución al problema de accesibilidad. Durante todos estos años, la respuesta del servicio navarro de salud fue siempre la misma: un informe técnico que, según su responsable, el señor Domínguez, certificaba que el acceso actual era el correcto.
Los vecinos, sin embargo, señalaban que existía una solución sencilla, económica e inmediata: abrir una puerta que ya existía en el zaguán del edificio y que en su día había sido utilizada como entrada. La propuesta nunca prosperó. "Lo más doloroso ha sido tener que escuchar una y otra vez que existe un informe técnico que asegura que el acceso actual es el correcto", denuncian desde la asociación.
La reivindicación llegó al Parlamento de Navarra y al Defensor del Pueblo sin que ninguna de estas vías diera resultado. Ante este bloqueo, ha sido finalmente el Ayuntamiento de Pamplona quien ha tomado la iniciativa y ha proyectado el ascensor con cargo a sus propios recursos.
Un barrio que no se rinde
En el comunicado con el que los vecinos han celebrado la noticia este 3 de junio, el tono mezcla la alegría con la crítica directa a la inacción institucional. "Nos duele tanto pasar de este barrio y tanta cerrazón", escriben, recordando que consideran que el Gobierno de Navarra "tiene el deber de facilitar la movilidad de su población".
Al mismo tiempo, agradecen el respaldo recibido a lo largo del camino y, sobre todo, la decisión municipal. "Son muchas las personas que nos han parado en la calle preguntándonos si éramos las que pedíamos que se abriera la puerta en Calderería", recuerdan, poniendo cara a quienes más han sufrido esta situación durante años.
El texto concluye con un mensaje de ánimo que resume el espíritu de la campaña: "La lucha es el camino, lo que no se pelea está perdido de antemano".



