Stick Noticias

Tomás Elías González Benítez presenta una metodología para crear armonías enológicas en 2026

El sommelier venezolano plantea un modelo basado en la estructura del vino, las características del plato y las preferencias del comensal para construir...

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

El sommelier venezolano plantea un modelo basado en la estructura del vino, las características del plato y las preferencias del comensal para construir combinaciones equilibradas

El sommelier venezolano Tomás Elías González Benítez dio a conocer una metodología orientada a facilitar la creación de armonías entre vino y gastronomía. La propuesta busca responder a las nuevas dinámicas gastronómicas y a una manera más flexible de entender el maridaje durante 2026.

El método se articula alrededor de tres dimensiones: estructura, intención y sensibilidad. Según el especialista, estos elementos permiten analizar la relación entre el vino y el plato sin limitar el proceso a reglas cerradas o combinaciones previamente establecidas.

Tomás Elías González Benítez propone analizar la estructura del vino El primer componente de la metodología consiste en identificar los principales elementos estructurales del vino: acidez, taninos, alcohol, dulzor y cuerpo. Estas características determinan su comportamiento frente a las texturas, grasas, condimentos y sabores presentes en una preparación.

La acidez puede aportar frescura y equilibrar alimentos grasos o cremosos, mientras que los taninos suelen relacionarse mejor con platos que presentan proteínas, jugosidad o una mayor intensidad. El dulzor, por su parte, puede moderar el efecto de ingredientes picantes o especialmente especiados.

"Una buena armonía no depende de aplicar una fórmula automática, sino de comprender cómo reaccionan el vino y el plato cuando se encuentran", explica Tomás Elías González Benítez.

La técnica, la textura y el sabor del plato Tomás Elías González Benítez propone estudiar cada plato a partir de su técnica de cocción, su textura y su sabor predominante.

Procesos como el asado, el ahumado, la fritura o la cocción lenta modifican la intensidad de los ingredientes y condicionan la selección del vino. Del mismo modo, una preparación crujiente, cremosa o grasa requiere respuestas diferentes en términos de frescura, cuerpo y persistencia.

La metodología distingue dos caminos principales para alcanzar el equilibrio. El primero es la afinidad, que reúne vinos y platos con una intensidad o perfil similar. El segundo es el contraste, que utiliza características opuestas para compensar sensaciones, como la acidez frente a la grasa o un ligero dulzor frente al picante.

Nuevas posibilidades para las armonías enológicas Entre las tendencias que amplían las posibilidades gastronómicas, Tomás Elías González Benítez señala el uso de vinos espumosos durante toda la comida, rosados con mayor estructura para recetas especiadas y blancos con capacidad de guarda para platos complejos.

También destaca el crecimiento de las cocinas vegetales, que obliga a valorar elementos como las hierbas, las salsas, los procesos de fermentación y las texturas, en lugar de centrar la elección únicamente en la proteína principal.

Para Tomás Elías González Benítez, el trabajo del sommelier no termina al identificar una combinación técnicamente correcta. 

"Recomendar implica escuchar. Una propuesta puede estar bien construida desde el punto de vista técnico, pero debe resultar comprensible y agradable para quien la recibe", señala Tomás Elías González Benítez.

Con esta metodología, Tomás Elías González Benítez plantea una aproximación práctica y contemporánea a las armonías enológicas, basada en el análisis del producto, el conocimiento gastronómico y la capacidad de adaptar cada recomendación a la persona que vivirá la experiencia.

ÚNETE A NUESTRO BOLETÍN