El Papa León XIV aterrizó este martes en Barcelona para iniciar la segunda etapa de su visita apostólica a España, dejando atrás una intensa estancia madrileña. Su primer destino en la capital catalana fue la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia, donde presidió el rezo de la Hora Media junto al cardenal Juan José Omella, miembros del Cabildo, seminaristas y voluntarios de la organización.
En su homilía, el Pontífice eligió una clave espiritual antes que programática para dirigirse a los fieles barceloneses. Apelando a la condición de Barcelona como "Cap i Casal de Catalunya", León XIV señaló que esa realidad conlleva una responsabilidad especial: la de actuar como constructores de unidad frente a las dinámicas de confrontación que dividen a las sociedades contemporáneas. "Sed profetas de unidad y acogida, de concordia y de paz", exhortó, incluso cuando ello exija renuncias personales.
El mensaje enlaza directamente con el hilo conductor de todos sus discursos desde su llegada a España. En Madrid habló de encuentro, diálogo y dignidad humana; en Barcelona esas mismas ideas reaparecen bajo la forma de una invitación a derribar barreras y fortalecer los vínculos de convivencia.
Uno de los gestos más valorados por los asistentes fue que el Papa alternó el catalán y el castellano a lo largo de su intervención. Al concluir el acto y salir al exterior, donde cientos de personas le esperaban tras las vallas, León XIV se despidió con un espontáneo "Adeu-siau" que arrancó una cálida ovación entre los congregados. Posteriormente reapareció de forma inesperada en el balcón del Palacio Arzobispal para saludar de nuevo a la multitud reunida en la plaza.
Antes de abandonar la catedral, el Pontífice bajó a la cripta para rezar ante el sepulcro de santa Eulalia, patrona de la ciudad, en un gesto cargado de simbolismo con el que puso su estancia barcelonesa bajo la protección de una de las figuras más arraigadas de la tradición cristiana catalana.
La visita a la catedral ha abierto paso ahora a los grandes actos previstos para las próximas horas: la vigilia en el Estadio Olímpico Lluís Companys y la bendición de la Torre de Jesús de la Sagrada Familia, que tendrá lugar este miércoles.




