La demanda de estos servicios ha aumentado un 300 % en los últimos cinco años, según los datos de la firma valenciana de salones de belleza para mascotas Gos Estilos. Además, profesionales y veterinarios coinciden en que la "peluquería felina va mucho más allá de la estética", ya que contribuye al bienestar y al cuidado de los gatos
La presencia de gatos en los salones de belleza para mascotas ya no es una excepción. Las necesidades de las personas han cambiado en los últimos años y, con ellas, también la forma de convivir con los animales de compañía. El gato se ha consolidado como uno de los compañeros preferidos para quienes llevan un ritmo de vida intenso, ya que no requiere de paseos diarios y se adapta con facilidad al día a día de muchas familias.
Ante esta evolución, la gerente de Gos Estilos y formadora internacional de peluqueros de mascotas Sonia Cózar, sostiene que este cambio también ha impulsado el interés por servicios especializados. "La peluquería felina, tradicionalmente asociada a la estética, se ha convertido en una especialidad cada vez más demandada por tutores que buscan mejorar la higiene y el bienestar de sus gatos. Hace apenas cinco años era un servicio muy puntual en nuestros salones. Hoy la demanda ha aumentado un 300 por ciento", afirma Cózar.
Por otro lado, aunque la demanda no deja de crecer, la formadora de peluqueros de mascotas considera que todavía es necesario seguir concienciando sobre la importancia de estos cuidados: "Es habitual que los tutores acudan al salón cuando el gato ya presenta nudos importantes o el problema se encuentra en una situación avanzada. Precisamente esa es la mentalidad que queremos cambiar, ya que la peluquería felina también está orientada al mantenimiento preventivo y no solo a resolver casos extremos".
Cuando la peluquería felina es prevención La importancia del mantenimiento preventivo del pelaje felino también cuenta con el respaldo de profesionales del ámbito veterinario. De hecho, la veterinaria Carolina Gutiérrez, fundadora del Centro Veterinario El Plantío de Ponferrada (León), explica que la peluquería felina debe entenderse como una herramienta preventiva y no únicamente estética. A su juicio, un buen mantenimiento del manto "facilita la exploración veterinaria, permite detectar de forma precoz alteraciones dermatológicas y evita que problemas menores evolucionen hacia patologías de mayor gravedad".
"La peluquería felina profesional aporta beneficios que van mucho más allá del aspecto estético. Puede ayudar a detectar de forma precoz problemas cutáneos, prevenir la formación de nudos y apelmazamientos que pueden derivar en lesiones e infecciones, reducir la acumulación de pelo muerto y mejorar la higiene de aquellos gatos que tienen dificultades para acceder a determinadas zonas del cuerpo, siempre que el manejo se realice con técnicas adaptadas para minimizar el estrés", explica la doctora Gutiérrez.
Por ello, con el objetivo de minimizar ese estrés, la experta en peluquería de mascotas Sonia Cózar subraya que el manejo del gato "es completamente diferente al del perro" e insiste en que el estilista debe transmitir calma desde el primer momento, trabajar en un entorno adecuado y aplicar unas pautas específicas que permitan realizar el trabajo de forma segura y tranquila. "Si el profesional no está preparado, el gato percibirá esa inseguridad desde el primer contacto y será mucho más difícil trabajar con él", explica Cózar.
La formación especializada es clave para trabajar con gatos Consciente de esta necesidad, Sonia Cózar imparte desde hace años un curso de peluquería felina pionero en España con el objetivo de "formar a profesionales en una especialidad que requiere una preparación específica". La valenciana insiste en que "no basta con trasladar los conocimientos de la peluquería canina" porque trabajar con gatos exige "dominar su manejo, conocer las particularidades de su piel, su manto, su sensibilidad y los productos más adecuados para sus cuidados". Por eso, recomienda "formarse con un profesional avalado y con experiencia real en peluquería felina".
Para Cózar, esta especialización aporta beneficios tanto al profesional como al propio salón, ya que además de ampliar la cartera de clientes con un servicio cada vez más demandado, permite desarrollar "nuevas habilidades en el manejo, la observación y la comprensión del comportamiento felino". "Trabajar con gatos enriquece al estilista, le ayuda a evolucionar más allá de la técnica y le aporta una visión mucho más amplia de su profesión", asegura.
Finalmente, la formadora anima a los profesionales a "perder el miedo a trabajar con felinos". Recuerda que, igual que aprendieron a manejar perros con distintos caracteres, también pueden aprender a hacerlo con gatos y les invita a "no dejar que el miedo les cierre esa puerta". En su experiencia, cuando a los felinos se les trata con el manejo y los conocimientos adecuados muchísimos se adaptan perfectamente al proceso, lo que permite trabajar con seguridad y que tanto el animal como el profesional disfruten de una experiencia mucho más positiva.




