La Organización Internacional de Normalización publicó el 16 de septiembre la nueva edición de la ISO 9001, la norma de gestión de la calidad más implantada del mundo y una de las más exigidas en licitaciones y homologaciones de proveedores. Los certificados emitidos bajo la edición de 2015 conservan su validez, pero el calendario de transición ya tiene fechas cerradas. Sobre qué cambia y qué conviene hacer responde Enrique Madruga, de Madruga Consulting, consultora que gestiona procesos de certificación ISO y ENS en toda España.
¿Qué cambia realmente en esta edición?
Menos de lo que el nombre sugiere y más de lo que parece. No es una norma nueva desde cero: mantiene la estructura que ya conocen las empresas certificadas, y lo que sube de nivel son las expectativas. La dirección tiene que demostrar con evidencias que promueve una cultura de calidad y un comportamiento ético; no basta una política firmada. Riesgos y oportunidades pasan a analizarse por separado, se refuerza la gestión del cambio y el clima entra como cuestión que valorar y documentar, aunque la conclusión sea que no aplica. Están los siete cambios de la nueva edición detallados uno a uno.
¿Y los plazos?
Tres años de convivencia entre las dos ediciones, hasta el 30 de septiembre de 2029, según los requisitos de transición de Global Accreditation Cooperation, la organización internacional de acreditación. Hay además una fecha intermedia que pasa desapercibida: desde el 31 de marzo de 2028 los certificados nuevos solo se emiten bajo la edición de 2026. Antes, durante 2027, las entidades certificadoras deben acreditarse para la nueva edición. En España, ENAC todavía no ha publicado su plan de transición, así que cualquier fecha nacional que hoy se presente como oficial conviene contrastarla.
¿Toca correr, entonces?
No, y ese es el mensaje que más falta hace ahora. Cada cambio de versión arrastra una ola de urgencia fabricada. Lo razonable es un diagnóstico de brecha para saber en qué cláusulas hay distancia real y ajustar la documentación aprovechando la auditoría de seguimiento ya prevista. En un sistema bien implantado es un trabajo de ajuste, no de reconstrucción. Y quien no se ha certificado tampoco tiene motivo para esperar: lo que se implante ahora es la base de la adaptación.
Madruga Consulting gestiona el proceso completo de certificación, del diagnóstico inicial a la coordinación de la auditoría con la entidad acreditada, y mantiene la separación entre consultoría y auditoría, nunca ambas en el mismo cliente. Para esta transición ofrece reservar un diagnóstico de brecha sin coste: veinte minutos sobre el sistema real de cada organización para determinar qué cláusulas necesitan ajuste y con qué plazo. Opera en toda España, con base en Madrid, Sevilla y Marbella.









