AMP-Activistas de Greenpeace plantan en el centro de Madrid montañas de residuos contra el «disparate» del Black Friday

MADRID, 25 (EUROPA PRESS)

Un grupo de activistas de Greenpeace ha plantado en el centro de Madrid cuatro montañas de residuos, con varios metros de altura, para protestar contra el «despilfarro» del Black Friday. Varias personas se han encaramado a estas montañas de residuos con pancartas reivindicativas en las que se podía leer ‘Sus beneficios, tus desperdicios’ y ‘Las marcas nos están consumiendo’.

La organización quiere denunciar con esta acción, convocada bajo el lema ‘Hecho para tirar» «el disparate del Black Friday» que llega «a multiplicar por seis las emisiones de CO2 en zonas comerciales». Según Greenpeace, «solo las devoluciones del comercio electrónico en EEUU emiten 15 millones de toneladas de CO2».

Para la entidad ecologista, «el Black Friday y otras ‘fiestas’ puramente consumistas enriquecen a algunas empresas a costa del planeta, la salud y los derechos de las personas trabajadoras».

«El Black Friday no va de quien necesita comprarse una lavadora porque no llega a fin de mes. El Black Friday es el ejemplo pernicioso de cómo las marcas nos incitan y obligan a comprar un pantalón más, cuando ya tenemos seis iguales en el armario. Es un día de excusa que han creado las marcas para deshacerse de su elevada producción», ha declarado Celia Ojeda, responsable de Biodiversidad de Greenpeace.

Con la acción de este viernes, Greenpeace pide que el Ministerio de Transición Ecológica (MITECO) aplique estrictamente el artículo 18 de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados para una Economía Circular –conocida como «ley de plásticos»–.

Para Greenpeace, el Black Friday representa el pico del momento consumista, que acaba reflejado en un alto coste ambiental: «un elevado uso y una preocupante contaminación del agua, pérdida de biodiversidad y de suelos, impacto negativo en la calidad del aire y en las emisiones». Según la organización, «serían necesarios 1,8 planetas como la Tierra para reponer los recursos naturales que el actual ritmo de consumo destruye y en el caso de España, se necesitarían dos planetas».

Greenpeace saca a la luz uno de los impactos ambientales ocultos de este momento consumista, dónde acaban todas aquellas mercancías que se producen y no se compran. Estos productos terminan tirados en vertederos, a veces exportados a vertederos de terceros países o incineradas. «Si, además, estos productos contienen sustancias tóxicas, éstas acaban contaminando el suelo, los acuíferos y el aire», han alertado los ecologistas.

Por ejemplo, en el caso de los textiles en España, se estima que cada año en torno a 990.000 toneladas de productos textiles van a parar a los vertederos. Por el contrario, las tasas de reciclaje textil siguen siendo muy bajas: solo entre el 10 % y el 12 % de los residuos textiles post-consumo se recoge por separado para su reutilización y menos del 1 % de la producción total se recicla en ciclo cerrado.

En el caso de la tecnología, España es uno de los países que más basura electrónica genera, con 888.000 toneladas métricas en 2019 y más de 960.000 toneladas métricas en 2020, según datos de Greenpeace. La gestión inadecuada de los residuos electrónicos agrava el calentamiento global, ya que, si estos no se reciclan, no pueden sustituir materias primas ni reducir los gases de efecto invernadero que se producen de su extracción.

En todo el mundo, menos del 1 % de las prendas se reciclan y convierten en ropa nueva. Los productos no vendidos o devueltos se destruyen de forma rutinaria. Se calcula que los productos destruidos en Europa en 2020 colocados uno tras otro darían la vuelta al mundo 1,5 veces.

A tenor de estos datos y «dada la crisis planetaria del clima y de la biodiversidad, además de la recientemente añadida crisis de las sustancias química, es obvio que se puede seguir con este sistema loco y destructivo», ha explicado Ojeda. La organización reclama, por ello, «una verdadera economía circular que se base en la reparación y la reutilización, y no en celebrar el consumismo».

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