Alessio Lisci salió a la sala de prensa de El Sadar con una mezcla de orgullo y frustración tras el 2‑2 de Osasuna ante el Villarreal en El Sadar. El técnico italiano defendió con firmeza el partido de su equipo, al que vio merecedor de la victoria, pero volvió a poner el foco en una vieja herida rojilla: los goles encajados a balón parado.
“Si había un equipo que merecía ganar, hemos sido nosotros”, arrancó Lisci, subrayando la autoridad de Osasuna durante muchos minutos. El entrenador destacó una primera parte “muy buena”, una buena entrada en la segunda y una ocasión clarísima de Moncayola para hacer el 3‑1 antes de que el duelo se descontrolara entre el minuto 60 y el 70, tramo en el que, admitió, el Villarreal “ha estado mejor” y les ha metido “un poco atrás”.
El discurso cambió de tono al abordar el balón parado defensivo. Lisci recordó que el equipo ha encajado cuatro goles en tres partidos y advirtió de que “no podemos pensar que vamos a regalar, o mejor dicho, encajar un gol mínimo por partido a balón parado y que puntuar sea fácil”. El técnico explicó que Osasuna ha perdido centímetros respecto a otras fases de la temporada y que esa falta de altura se nota especialmente en el primer palo, una zona que antes dominaba Abel Bretones y que ahora se ha convertido en un agujero que el Villarreal supo explotar “muy bien”.
Sin señalar a nadie, Lisci detalló cómo el marcaje individual sobre Gerard Moreno recayó en Rubén García, obligado por la inferioridad física: “No es culpa de Rubén, ha hecho todo lo que ha podido, pero en muchas marcas individuales hoy éramos perdedores”. Aun así, rechazó las excusas: “Hay que seguir trabajándolo; es lo que hay”.
El otro gran asunto fue el arbitraje. El entrenador reconoció que no le gustó “mucho” la actuación de de Burgos Bengoetxea, especialmente por el penalti señalado a favor del Villarreal: “El atacante ha sido muy listo dejando la pierna; para mí, si no lo pita, el VAR no entra, pero al pitarlo, el VAR no puede intervenir porque hay contacto”. También relató su enfado por el córner del 2‑2, sacado “desde fuera de la zona” pese al aviso al asistente, aunque puntualizó que en esa acción el VAR no puede actuar.
Pese a las críticas, Lisci quiso rebajar la tensión: calificó al colegiado de “árbitro muy bueno” y fue contundente al desligar el empate del arbitraje. “Sinceramente, no me ha gustado mucho su actuación, pero no creo que por sus errores no hayamos ganado el partido. Eso que quede muy claro”, subrayó.
En el capítulo de las buenas noticias, el técnico se quedó con varias cosas para “la mochila”: la primera parte “muy buena” del equipo, el debut de Raúl Moro ante un rival de altísimo nivel, la polivalencia de Víctor Muñoz actuando por dentro y la fiabilidad del balón parado ofensivo. También valoró que Osasuna no notara tanto como otras veces la ausencia de Aimar Oroz de inicio y que el equipo fuera capaz de competir contra “un equipazo” sin sentirse agobiado.
Lisci explicó asimismo algunas de sus decisiones tácticas. Detalló que pensó durante toda la semana en un plan sin Aimar, con Víctor actuando como segundo delantero para castigar la salida del Villarreal y Rubén ajustando la presión por fuera. Más tarde, cuando dio entrada a Aimar, decidió mantener a Víctor por dentro porque estaba siendo “una amenaza constante” y consideró que el cambio “ha venido muy bien” para dar salida por banda izquierda y activar la derecha.
En la delantera, el técnico defendió también su apuesta por sacar a Budimir y dar entrada a Raúl García de Haro tras el empate: aseguró que ya tenía preparado el cambio con el 2‑1, que se vio obligado a reajustarlo tras el 2‑2 y que volvería a tomar la misma decisión porque necesitaba “físico y amenaza a la espalda” en la presión. “Budi es un lujo, condiciona porque te hace abusar de centros, pero su nivel en el remate es tremendo. Aun así, Raúl ha hecho un partido muy completo”, afirmó.
Mirando más allá del resultado, Lisci situó el punto dentro de una dinámica que considera positiva: tres partidos sin perder, solo una derrota en enero —“para mí nada merecida”— y un equipo que, a su juicio, ha dado “un paso adelante” compitiendo a un nivel muy alto. “Queríamos ganar, claro, pero hay que darle valor a este punto contra un rival así. Hoy hemos hecho un partido no perfecto, porque cuando haces un partido perfecto ganas, pero sí un partido, dentro de lo que es el ser humano, casi perfecto”, concluyó.






