El Club Atlético Osasuna ha hecho público este jueves el informe elaborado por la Comisión de Investigación constituida para analizar los incidentes ocurridos tras el partido disputado el 21 de febrero de 2026 entre Osasuna y el Real Madrid en El Sadar. El documento, firmado en junio de 2026 por Mikel Vivanco, Endika Rodríguez y Celso Galar, concluye que la gestión del incidente no logró aislar el foco inicial de conflicto y que la tensión se extendió a zonas de tránsito ordinario, afectando a socios, familias y menores que simplemente trataban de abandonar el estadio.
La comisión fue constituida el 26 de febrero, cinco días después de los hechos, por acuerdo de la Junta Directiva del club. A lo largo de cinco sesiones de entrevistas celebradas entre marzo y mayo, sus miembros recabaron testimonios de socios, responsables del club, personal de seguridad y representantes del Colectivo Sadar Bizirik, entre otros. También analizaron el acta arbitral, el acta de LaLiga, material audiovisual difundido en redes sociales e imágenes grabadas por asistentes durante los incidentes.
Lo que desencadenó todo
El detonante fue el lanzamiento de una botella de plástico desde la grada al terreno de juego, registrado en el acta arbitral en el minuto 37 del primer tiempo. Al término del partido, efectivos de la Policía Nacional accedieron a la zona para identificar al presunto autor, lo que generó tensión entre un grupo de aficionados. La situación escaló progresivamente hasta derivar en enfrentamientos verbales y físicos, cargas policiales en zonas interiores del estadio y, posteriormente, una intervención que se extendió al Paseo Fermín Ezcurra y la calle Sadar. En total, 16 personas fueron detenidas en relación con los hechos.
El análisis de los vídeos difundidos en redes sociales arroja una conclusión significativa: las imágenes muestran que, una vez retirada la persona identificada, se produce una intervención policial que, según el informe, "no responde a actos concretos de acometimiento o de fuerza de los ciudadanos respecto a los agentes". En las grabaciones se observa a personas corriendo de vuelta hacia el centro del fondo del estadio, "perseguidas por agentes de la Policía Nacional que golpean a varias personas, siendo la actitud mayoritaria de éstas protegerse o correr". El documento recoge incluso que tres personas rodearon a un menor junto a unos contenedores, situándose de espaldas a los agentes para protegerlo.
Limitaciones de la investigación
La comisión reconoce en el informe importantes limitaciones en su trabajo. Ni la Policía Nacional ni la Delegación del Gobierno en Navarra accedieron a colaborar con la investigación ni a facilitar las grabaciones del sistema de videovigilancia del estadio, que están bajo custodia policial o judicial al estar los hechos sometidos a procedimientos judiciales en curso. "Esta circunstancia constituye una limitación objetiva de la investigación que debe ser conocida por los socios", señala el documento expresamente.
A pesar de ello, la comisión considera que la coincidencia sustancial entre múltiples testimonios independientes permite extraer conclusiones generales sobre lo ocurrido. Entre los elementos más reiterados figuran: situaciones de pánico y carreras generalizadas, presencia de menores y familias en zonas afectadas por las actuaciones policiales, golpes y empujones percibidos como desproporcionados por quienes los presenciaron, y asistentes refugiándose en aseos y bares para huir de la tensión.
Doce recomendaciones para El Sadar
El apartado más extenso del informe está dedicado a las propuestas de mejora, que suman doce recomendaciones dirigidas a los órganos de gobierno del club. La primera es la difusión del Plan de Autoprotección del Estadio El Sadar, con protocolos claros de evacuación y campañas informativas periódicas para los socios.
La comisión propone también la implantación de un sistema de videovigilancia complementario gestionado directamente por el club, con cobertura suficiente en todas las zonas del estadio y sus accesos, que permita reconstruir objetivamente los hechos en caso de futuros incidentes sin depender de grabaciones bajo custodia ajena. Ligado a esto, se recomienda revisar y mejorar los protocolos de coordinación entre el club, la seguridad privada y los cuerpos policiales, así como aprobar un código de conducta homogéneo para el personal de seguridad.
Entre las propuestas más novedosas figura la creación de la figura del Defensor del Socio en días de partido, un interlocutor accesible con funciones de atención, orientación y canalización de incidencias que emitiría un informe tras cada encuentro. Esta medida, sin embargo, requeriría una modificación de los estatutos del club. Se propone también la constitución de una Comisión Permanente de Seguridad y Experiencia del Socio como órgano consultivo estable.
El informe dedica atención específica a la protección de menores y familias, proponiendo puntos seguros de encuentro y procedimientos de reunificación familiar ante situaciones de emergencia, así como la elaboración de un protocolo de actuación del socio ante situaciones excepcionales. En materia de comunicación, se recomienda establecer protocolos de uso de la app oficial del club, la megafonía y los videomarcadores para ofrecer información clara y rápida durante situaciones de crisis.
Las últimas recomendaciones apuntan a la transparencia institucional: el club debería ofrecer información pública tras incidentes relevantes, reconocer a los socios que colaboraron voluntariamente con la investigación e impulsar mecanismos de participación directa de la masa social mediante encuestas y consultas sobre seguridad y convivencia.
La comisión subraya que su mandato no ha sido determinar responsabilidades judiciales, penales o disciplinarias —competencia exclusiva de las autoridades correspondientes— sino identificar áreas de mejora desde la perspectiva de los socios. El informe concluye con un "compromiso con la no repetición": que ningún socio, trabajador o asistente vuelva a verse involucrado en situaciones de tensión o riesgo similares en El Sadar.









