Hay profesiones que se aprenden en una escuela y otras que se heredan casi sin darse cuenta. Basta con crecer viendo trabajar a quienes llevan toda una vida dedicados al mismo oficio para comprender que, detrás de cada pared levantada o de cada tejado reparado, existe mucho más que una técnica. Hay una forma de entender el trabajo, una manera de tratar a las personas y un orgullo silencioso por dejar las cosas bien hechas.
Esa podría ser la historia de Jon, responsable de J.J. Tejados & Reformas, una empresa que, pese a su juventud, acumula una experiencia difícil de medir únicamente en años. Porque, aunque hace nueve años decidió emprender su propio camino, su relación con la construcción comenzó mucho antes, prácticamente desde la infancia.
Nació en una familia donde el oficio era casi una forma de vida. Su padre era albañil. También sus seis tíos. Y antes que todos ellos, su abuelo, el hombre que enseñó el oficio a toda la familia.
"Empecé con mi abuelo cuando tenía trece años", recuerda. Aquellas primeras jornadas no eran simplemente una ayuda familiar. Eran una escuela donde se aprendía observando, escuchando y entendiendo que el trabajo bien hecho no admite atajos.
Hoy tiene treinta años y más de media vida vinculada al mundo de las reformas.
Construir una empresa desde la experiencia
Como ocurre con muchos pequeños empresarios, antes de poner en marcha su proyecto hubo años de aprendizaje.
Trabajó junto a su padre hasta reunir la experiencia y el ahorro suficientes para dar el paso.
Hace nueve años nació J.J. Tejados & Reformas con una idea muy clara: ofrecer un servicio integral donde el cliente no tuviera que preocuparse de coordinar distintos profesionales ni de perseguir presupuestos durante semanas.
Con el tiempo, aquella pequeña aventura empresarial ha ido creciendo hasta convertirse en un equipo capaz de abordar prácticamente cualquier reforma.
Albañilería, tejados, impermeabilizaciones, fachadas, pintura, pladur, carpintería, electricidad o fontanería forman parte de un catálogo de servicios que permite afrontar proyectos completos sin depender de terceros para la mayor parte de los trabajos.
Pero cuando Jon habla de su empresa rara vez empieza por los servicios.
Prefiere hacerlo por las personas.
"Aquí nadie trabaja para mí"
Hay una frase que repite durante la conversación y que resume bastante bien cómo entiende su negocio.
"Aquí nadie trabaja para mí. La gente trabaja conmigo."
Puede parecer un simple matiz, pero refleja una forma distinta de dirigir un equipo.
Actualmente su equipo trabaja de manera directa y coordinada, a los que se suman colaboradores habituales de absoluta confianza cuando un proyecto requiere reforzar algún área concreta.
Jon evita incluso utilizar la palabra "jefe".
"No me gusta. Somos una pequeña familia".
Ese ambiente de colaboración termina trasladándose también a la relación con los clientes, uno de los aspectos que más destacan quienes han trabajado con la empresa y que queda reflejado en las numerosas valoraciones positivas que acumula en Google Business.
Reformar una casa es mucho más que cambiar azulejos
Aunque la empresa realiza desde reparaciones de tejados hasta impermeabilizaciones o rehabilitación de fachadas, cuando se le pregunta qué parte disfruta más de su profesión no duda ni un instante.
"El interiorismo."
No habla únicamente de decoración.
Habla de transformar espacios.
De entrar en una vivienda que lleva años cerrada, donde el tiempo parece haberse detenido en otra época, y conseguir que vuelva a tener vida.
Describe esas reformas casi como un ejercicio de imaginación.
Ver posibilidades donde otros solo ven paredes antiguas.
Proponer soluciones que el cliente todavía no ha imaginado.
Cuidar pequeños detalles que muchas veces pasan desapercibidos pero que terminan marcando la diferencia.
"Para mí, enseñar al cliente un punto de vista al que no llega él es una satisfacción incluso mayor que cobrar la obra."
Es una afirmación poco habitual en un sector donde normalmente se habla de plazos, materiales o presupuestos.
Jon habla, sobre todo, de ilusión.
Cuando la confianza vale tanto como una reforma
En una reforma integral no solo se entra en una vivienda.
También se entra, durante semanas, en la vida de una familia.
Se comparten decisiones, dudas, problemas inesperados y muchas conversaciones.
Por eso considera que la confianza es el verdadero material sobre el que se construye cualquier proyecto.
Cuenta, casi con naturalidad, que muchos antiguos clientes siguen teniendo contacto con él años después de terminar las obras.
En algunos casos incluso conserva las llaves de viviendas cuyos propietarios le dejaron acceso por si algún día era necesario realizar cualquier ajuste.
"De cada diez clientes, nueve terminan siendo amigos", asegura entre sonrisas.
Puede sonar exagerado hasta escucharle hablar de quienes han confiado en él.
No los llama clientes.
Habla de personas.
Una empresa que cubre prácticamente cualquier necesidad
El crecimiento del equipo ha permitido que J.J. Tejados & Reformas pueda asumir proyectos muy diversos.
Desde una pequeña reparación hasta una reforma integral de vivienda.
Su actividad incluye trabajos de albañilería, pintura, instalación de pladur, rehabilitación de fachadas, reparación y construcción de tejados, impermeabilizaciones, electricidad, fontanería, carpintería, fabricación de muebles a medida, restauración y barnizado de suelos o lacado de puertas.
Esa amplitud de servicios evita al cliente tener que coordinar diferentes empresas y facilita que toda la obra avance bajo una misma planificación.
Uno de los ejemplos que mejor refleja esa capacidad de respuesta es la colaboración que mantiene con la cooperativa San Alberto Magno.
Con cientos de viviendas y decenas de locales comerciales, la empresa se ha convertido en uno de sus colaboradores habituales para trabajos de mantenimiento y reformas.
Un reconocimiento que, según Jon, ha llegado gracias al boca a boca y a la confianza generada con el paso del tiempo.
Rapidez sin renunciar a la atención personal
En un momento en el que muchas empresas tardan semanas en responder una solicitud de presupuesto, Jon ha decidido convertir la rapidez en uno de sus compromisos.
Las visitas para conocer una obra suelen realizarse en un plazo de entre 24 y 48 horas desde el primer contacto.
Después llega el presupuesto.
También aquí intenta reducir al máximo los tiempos de espera.
"Nunca tardamos más de 48 horas."
Una vez aceptado, el inicio de la obra suele producirse entre siete y diez días después, siempre que los materiales necesarios se encuentren disponibles.
Cuando algún suministro requiere más tiempo, el equipo aprovecha para adelantar otras fases del proyecto y evitar retrasos innecesarios.
La organización, explica, resulta tan importante como el propio trabajo de construcción.
Aprender cada día
Pese a la experiencia acumulada, Jon no transmite la sensación de quien cree saberlo todo.
Al contrario.
Reconoce que cada obra plantea nuevos retos y que siempre existe margen para mejorar.
Esa actitud probablemente explique por qué, después de tantos años rodeado de albañiles desde niño, sigue hablando de su profesión con el entusiasmo de quien acaba de empezar.
"La empresa no tiene nada que ver con lo que éramos al principio", reconoce.
Han cambiado procesos, herramientas y formas de trabajar.
Pero hay algo que permanece igual desde aquellos días junto a su abuelo.
La importancia de hacer las cosas bien.
Más allá de los ladrillos
Quien observa una reforma terminada suele fijarse en los azulejos, la pintura o el mobiliario.
Sin embargo, detrás de cada proyecto existe una parte invisible.
Horas de planificación.
Coordinación entre oficios.
Problemas que resolver sobre la marcha.
Y muchas conversaciones con los propietarios para adaptar cada decisión a sus necesidades.
Es precisamente ahí donde J.J. Tejados & Reformas ha encontrado su identidad.
No pretende ser únicamente una empresa que reforma viviendas.
Quiere acompañar a las personas durante un proceso que, para muchas familias, supone una de las inversiones más importantes de su vida.
Quizá por eso las valoraciones que acumula en Google hablan con frecuencia de cercanía, honestidad, rapidez o confianza antes incluso que de los propios resultados de las obras.
Porque, al final, una reforma termina cuando desaparecen los andamios y se recoge la última herramienta.
La confianza, en cambio, puede permanecer durante muchos años.
Y esa parece ser la verdadera obra que Jon intenta construir en cada proyecto que comienza.








