Científicas contra la desigualdad de género en mundo de la investigación

Como todos los ámbitos profesionales, la Ciencia discrimina a las mujeres que quieren ser madres y ascender en su carrera profesional

Madrid, 16 de agosto de 2018

El caso de discriminación de María en su entorno laboral después de ser madre no es un caso aislado. A sus 39 años de edad y tras haber tenido dos hijos, con sus respectivas bajas por maternidad, María, científica del Instituto de Salud Carlos III se queja de la falta de comprensión de la institución a la hora de ascenderla a un rango superior en concordancia con sus méritos profesionales.

Por ello, ha publicado una petición en el portal change.org con el fin de terminar con la discriminación de género a las científicas que deciden ser madres. María denuncia que se presentó a una prueba obligatoria para continuar con su puesto de trabajo y poder así ascender de categoría. Para ello, se evaluaban los méritos profesionales de los candidatos, como patentes, tesis, publicaciones, etc., en un periodo concreto de tiempo.

Los estándares para medir estos méritos deberían de aplicarse de manera proporcional al tiempo de trabajo real de cada candidato y, sin embargo, María reclama que en su caso no se tuvieron en cuenta los periodos en los que no trabajó por encontrarse de baja por maternidad. «Si he trabajado menos tiempo, es lógico que tenga menos méritos profesionales. Estoy claramente en desventaja. Y como yo, todas las mujeres que se acogen a una baja por maternidad», denuncia.

Desgraciadamente, el caso de María se repite con demasiada frecuencia en muchos ámbitos laborales, no solo el científico. Cuando las mujeres son madres pierden competitividad, no se les permite una conciliación real. Para paliar esta desigualdad, continúa María, «la única alternativa es trabajar durante las bajas o dejar a los bebés al cuidado de otras personas, sin poder cuidarlos nosotras como es nuestro derecho y el de los bebés».

En su queja, la científica lanza un mensaje de exigencia a las instituciones: «respeten nuestro derecho a ser madres y a conciliar. Basta ya de hacernos elegir entre ser madres o alcanzar el éxito profesional».

Como María, muchas otras mujeres se ven obligadas a abandonar su carrera profesional tras ser madres, o a quedarse ancladas en un puesto por no cumplir los suficientes méritos para ascender de rango. De esta manera, las instituciones y empresas que no permiten una conciliación real a sus trabajadoras no hacen sino profundizar la brecha de género y establecer un techo de cristal irrompible, perpetuando la desigualdad de género en todos los ámbitos de la vida.

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