Coixet muestra «sin morbo» los abusos sexuales sufridos por mujeres del Aula de Teatro de Lleida en ‘El techo amarillo’

Dice que hay quien quiere «las cosas de manera muy gráfica: «Nosotros queríamos otra cosa, porque igual das ideas a otros depredadores»

SAN SEBASTIÁN, 22 (EUROPA PRESS)

La directora Isabel Coixet muestra «sin morbo» el caso de un grupo de nueve mujeres que en 2018 presentaron una denuncia contra dos de sus profesores del Aula de Teatro de Lleida (Cataluña) por abusos sexuales ocurridos entre los años 2001 y 2008, cuando eran unas adolescentes, en el documental ‘El techo amarillo’, que se presenta en el marco de las proyecciones especiales de la Sección Oficial del 70 Festival de San Sebastián.

Coixet, junto a algunas de las protagonistas del documental, ha explicado en rueda de prensa que el proyecto surge después de que la directora catalana conociera el caso a través de un artículo periodístico. «Me pareció que ahí había algo que explorar», ha afirmado.

La cineasta ha remarcado que no ha tenido «la menor duda» de que lo que denunciaban estas mujeres «es verdad» y, por ello, no creía que el delito hubiera prescrito, pese a que existen documentos en la Fiscalía que «reconocen los hechos».

Así, ha detallado que han llevado a cabo un proceso en el que han «escuchado y entendido» a estas chicas, que son las que durante el rodaje del documental «verdaderamente han pasado los momentos duros», entre los que ha citado el momento en el que «vuelven a ese sótano oscuro en el que flotaba algo muy negro, triste y feo».

Isabel Coixet ha querido dejar claro que ‘El techo amarillo’ no es «un auto de fe» ni es «la inquisición». Asimismo, ha explicado que quiso tener el testimonio del abusador. «Mi obligación era intentar que él hablara, pero fue muy difícil» y finalmente no se obtuvo su testimonio para la película. «Teníamos muchas ganas de preguntarle muchas cosas pero no ha sido posible», ha lamentado.

En cuanto al proceso de guion, ha incidido en que tenían muy claro que no querían «morbo». A su juicio, «hay un morbo amarillista que va en contra del sentido del documental» en algunas producciones. Precisamente, ha relatado como un CEO de una «conocidísima» plataforma le dijo que no le interesaba el proyecto porque «no había morbo ni violencia».

«Hay un mundo que quiere las cosas de manera muy gráfica y suscitar el morbo, y nosotros queríamos otra cosas, porque igual das ideas a otros depredadores», ha remarcado. Además, se ha buscado en todo momento «respetar la personalidad de cada una de ellas» porque, según ha dicho, «no son un bloque homogéneo».

La directora ha detallado, además, que las protagonistas, en este proceso, «quizá lo que peor han llevado es que cuando rompen su silencio parece que quieren acusarlas de querer cargarse la institución –en referencia al Aula de Teatro–, cuando es todo lo contrario porque si hay alguien que defiende la institución son ellas».

En esa línea, ha relatado las dificultades para obtener archivos y material gráfico de la época en que estas mujeres estuvieron en la escuela ya que «la memoria digital en la institución ha sido borrada»

De este modo, ha señalado que se han encontrado «con muchas cosas» cuando han intentado que «este hombre no diera clases» y ha expresado que en todo ese asunto «hay una trama económica que a mí me intriga». «Hay cosas que no se pueden tocar y las cosas que no se dicen suelen tener mucho peso y joder todo bastante», ha sostenido.

Preguntada por si este documental puede contribuir a que la Fiscalía reabra el caso, la realizadora ha señalado que podría suceder si se presentan nuevas denuncias, pero ha apuntado que «la realidad es que cuando alguien ve las consencuencias que tiene hablar es una pescadilla que se muerde la cola». «Dudo mucho de que tal y como están las cosas en el mundo las nuevas generaciones lo hagan», ha añadido.

«CAMINO DOLOROSO Y SANADOR»

Las mujeres protagonistas de ‘El techo amarillo’ han coincidido en que han tenido que recorrer un camino «largo» y en ocasiones «doloroso», pero a la vez «reparador» en que el se han apoyado en la «sororidad» del grupo. De este modo, han destacado que, pese a vivir «una montaña rusa emocional», les ha ayudado el hecho de poder afrontar juntas esta situación».

En ese sentido, Violeta Porta ha agradecido a Coixet que haya transformado en este trabajo «algo tan doloroso en algo tan bonito», mientras que Miriam Porta ha confiado en que el documental sirva de «altavoz» para que el «mensaje llegue poco a poco a los abusadores para que se sientan menos libres de hacerlo».

En el caso de Sonia Palau, ha explicado lo difícil del proceso de asumir que era una víctima, ya que ella lo veía como «algo negativo», y ha subrayado que «el verdadero acto de valentía es reconocer que has sufrido abusos». «Nuestro camino juntas ha sido sanador y de aprendizaje», ha añadido.

También han señalado cómo ellas fueron citadas como testigos en el caso antes de denunciar, algo que fue «un paso muy duro». En esa línea, ven «difícil aunque no imposible» que se reabra el caso, y ha incidido en la importancia de que la sociedad «cambie el chip» a la hora de hablar de abusos y de víctimas. «No hay que mostrar una imagen de plañideras de las víctimas porque nadie se quiere identificar con eso», ha recalcado Pachon.

Palau se ha sumado a ese argumento y ha destacado que la comunidad «tiene que ser muy consciente de lo que es un abuso» porque en ocasiones el abusador «se presenta incluso como en un proceso de seducción o de romanticismo» para atraer a sus víctimas, al tiempo que ha reclamado más recursos en las instituciones para atender estas situaciones.

Además, se ha felicitado por que Coixet «ha reatratado muy bien al abusador» en ‘El techo amarillo’ y ha hecho «protagonista al depredador». «Ha sabido poner el foco donde nosotras queríamos, en él, no en las víctimas, porque es él quien se debería sentir culpable y sentir vergüenza», ha concluido.

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