Desmontando silos para construir puentes entre departamentos. Cómo conseguir la armonía laboral

En el fascinante entramado empresarial, la falta de comunicación entre departamentos se manifiesta como una sinfonía desafinada que fragmenta la empresa en silos aislados. Este fenómeno, lejos de ser un mero inconveniente, tiene consecuencias que resuenan en cada rincón de la organización.

Silos empresariales: el desafío invisible

Los silos, representados por la falta de colaboración entre departamentos, son como muros que obstruyen la fluidez de la información y la colaboración. Cada equipo opera como una entidad separada, desconociendo el contexto y las necesidades de los demás, lo que crea una disonancia que impacta la armonía general de la empresa, más allá de existir un gran ego por áreas que se convierte en una competencia absurda por conseguir sus propios objetivos yendo a veces incluso en contra del resto de áreas.

Consecuencias de la fragmentación empresarial

No solo es falta de comunicación, sino falta de conexión. Las relaciones muchas veces están rotas y esto se traduce en duplicación de esfuerzos, malentendidos crónicos y proyectos que se desmoronan ante la falta de sincronización. La innovación se ve coartada, la moral del equipo se resiente y el potencial sin explotar se desperdicia en la búsqueda individual de metas. 

La urgencia de desmontar silos: un imperativo empresarial

La urgencia de solucionar este problema no radica solo en la eficiencia operativa, sino en la supervivencia misma de la empresa en un entorno empresarial cada vez más interconectado y rápido. Este es uno de los grandes obstáculos que está frenando la propia evolución empresarial. Las organizaciones que operan con silos se enfrentan a un futuro incierto, mientras que aquellas que fomentan la colaboración y la transparencia entre departamentos están mejor equipadas para prosperar, son más resilientes y ágiles, preparadas para entornos tan complejos.

Cómo construir una empresa armoniosa con 3 claves esenciales

Transparencia: Fomentar una comunicación abierta y transparente entre todos los departamentos.

Colaboración: Implementar plataformas y estrategias que fomenten la colaboración y el intercambio de ideas.

Liderazgo participativo: Incentivar un liderazgo que aliente la participación activa y el intercambio de conocimientos.

Aurora García, reconocida coach empresarial, aborda este desafío con una perspectiva única. Desde su experiencia, destaca que derribar los silos no solo implica mejorar la comunicación, sino también la relación del sistema y esto implica cultivar una cultura de apertura y colaboración para contribuir por un mismo propósito. Ella, desde su experiencia, profundiza un poco más y nos ofrece 3 aspectos donde poner foco:

Crear entre los líderes de todas las áreas un equipo único, definiendo un propósito común por encima de cualquier propósito individual y diseñando entre todos una alianza que determine cómo quieren trabajar como equipo

Trabajar la empatía, conociendo qué hace cada departamento, el porqué es importante para la empresa, cómo es su día a día, qué problemas tienen y cómo les gustaría ser ayudados por el resto de áreas. También conocer mejor el sentir de cada líder.

Marcarse continuos retos de forma periódica (trimestral, mensual…) para conseguir entre todos juntos y que les “obligue” a hacer seguimiento para conocer cómo cada departamento ayuda o aporta a conseguirlo. Entenderán que todos desde sus áreas están contribuyendo a un mismo propósito. Y esto es aconsejable hacerlo con la metodología de OKR.

La metodología OKR consiste en establecer objetivos claros y definidos partiendo de la identificación de un propósito, ese ‘para qué hacemos lo que hacemos’. Una vez definidos propósitos y objetivos a conseguir, es el momento de establecer los resultados clave a lograr en un tiempo determinado, así se puede medir el progreso hacia esos objetivos. Estos OKR se definen y revisan en ciclos regulares, generalmente trimestrales. Cada área diseñará su plan de acción alineado con esto con el fin de ayudar a lograrlo, aportando todos al mismo propósito.

Pasos para empezar a trabajar con OKR

Definir objetivos inspiradores: Aurora alienta a las empresas a establecer objetivos que inspiren a todos los departamentos, creando un mismo sentir.

Fomentar la retroalimentación continua: La revisión regular de los OKR no solo permite un seguimiento preciso, sino que también abre espacios para la retroalimentación y la adaptación, mejorando la agilidad y la respuesta a los cambios. Mejora las conexiones-relaciones entre departamentos y líderes.

Cultivar una mentalidad de equipo: Al conectar los OKR con el desempeño individual y colectivo, se fomenta una mentalidad de equipo. Esto ayuda a derribar las barreras entre departamentos y a promover un ambiente de colaboración. Esta alineación y trabajo de equipo se debe hacer ver y sentir en toda la organización.

El resultado: una empresa en sintonía

Aurora sostiene que al desmontar los silos, las empresas pueden experimentar una transformación tangible. Se abre un espacio para la creatividad, la innovación y una cultura laboral que impulsa a todos los departamentos hacia un objetivo común.

En un mundo empresarial que exige sincronización y agilidad, desmontar los silos se presenta como una imperiosa necesidad. La sinfonía empresarial rota puede transformarse en una armonía laboral brillante con el enfoque correcto.

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