El 62% de desempleadas víctimas de violencia de género creen que hay prejuicios para contratarlas, según un estudio

Cambios en el rendimiento, ausencias de su puesto, más problemáticas o empeorar el clima laboral, entre los estereotipos más comunes

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

El 62% de las desempleadas víctimas de la violencia de género cree que existen prejuicios en las empresas a la hora de contratarlas, según el informe ‘Violencia de género y empleo’ presentado por décimo año consecutivo por la Fundación Adecco con motivo de la celebración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, este 25 de noviembre.

Con el objetivo de posicionar el empleo como elemento clave para la recuperación integral de las mujeres víctimas, el presente análisis basa sus conclusiones en una encuesta a 210 mujeres desempleadas víctimas de la violencia de género, complementada con algunas cifras de otras fuentes e informes de referencia.

El documento constata que el empleo sigue situándose como unos de los aliados más potentes para que las víctimas de violencia de género puedan construir su vida lejos del control del agresor aunque en muchas ocasiones se siguen asociando erróneamente determinados rasgos de la personalidad o comportamientos a las víctimas.

La existencia de estos estereotipos se ve reflejada en los datos de la encuesta realizada por Fundación Adecco que refleja que el 62% de las mujeres entrevistadas cree que siguen existiendo prejuicios a la hora de contratar a una mujer que acredita condición de violencia de género.

Esta situación lleva a la mayoría de ellas (72,3%) a no comunicar dicha situación por miedo a que les reste oportunidades en entrevistas de trabajo o procesos de selección, mientras que el 27% lo comunica, normalmente, por cuestión de seguridad y también porque cuentan con una serie de derechos para garantizar su desarrollo personal y profesional.

Sobre los prejuicios, el 43% de las encuestadas señala que se les achaca ser personas inseguras que ven afectado su rendimiento, mientras que un 39% menciona que creen que se ausentarán más de su puesto. En menor medida, un 16% opina que los empleadores piensan que las mujeres víctimas pueden ser problemáticas y empeorar el clima laboral.

EL EMPLEO COMO HERRAMIENTA DE EMPODERAMIENTO

La totalidad de las mujeres que ha participado en la encuesta manifiesta que el empleo ayudaría a reconducir su vida, pero en ocasiones se encuentran con muchos obstáculos que les impiden comprobarlo. «El empleo se confirma, por tanto, como el elemento que empodera transversalmente a las mujeres. Aunque no es un muro infranqueable contra la violencia de género, sí construye una sólida barrera que actúa como mecanismo preventivo, contribuyendo decisivamente a la recuperación integral de las mujeres», alerta Begoña Bravo, responsable del Plan de Integración de la Fundación Adecco.

Así, más de la mitad de las mujeres en situación de desempleo (el 55%) que han contestado a la encuesta llevan más de seis meses buscando trabajo; dos de cada diez han superado ya los dos años en esta situación. La mayoría de ellas son positivas en cuanto a los plazos para lograr una nueva oportunidad laboral: el 66% cree que encontrará empleo en menos de seis meses, el 9,4% apuesta por lograrlo en un plazo de entre 7 y 12 meses, y el 12,8% más de un año. Solo un 11% cree que no lo encontrará nunca.

Al mismo tiempo, aseguran que la inclusión laboral se ha visto agravada por la crisis de la Covid-19, ya que para el 68% de las mujeres víctimas de violencia de género el mercado laboral no se ha recuperado respecto a antes de la pandemia. En concreto, el 46,7% señala que los requisitos para acceder a las ofertas de empleo son más exigentes ahora que antes, mientras que para un 29% la pandemia no ha empeorado la búsqueda de empleo porque antes había dificultades, y ahora también.

El informe también desfrana las dificultades de estas mujeres para llegar a fin de mes: la gran mayoría (91%) encuentra algún grado de dificultad al respecto. En concreto, un 52% termina el mes «con mucha dificultad»; un 19% «con dificultad» y un 18% «con cierta dificultad».

Entre las dificultades que señalan estas mujeres destaca la de afrontar gastos imprevistos, una realidad para el 67% de las mujeres que han contestado a la encuesta. Más de la mitad también tienen problemas para hacerse cargo de gastos de alimentación, vivienda (hipoteca, alquiler), para comprar ropa o pagar suministros. En menor medida, presentan dificultades para gastos escolares o para tener tecnología en casa.

PRECARIEDAD Y TRABAJOS POCO CUALIFICADOS

Dicha situación de precariedad provoca que 6 de cada 10 desempleadas víctimas de la violencia de género se planteé aceptar un puesto de trabajo inferior a su cualificación, una cifra que rozaría el 85% si se incluyen a aquellas que han contestado «quizá». Es decir, solo el 14,6% no estaría dispuesta a trabajar en un puesto de menor cualificación.

En cambio, ante la posibilidad de trabajar sin cotizar en la Seguridad Social, es decir en la economía irregular, más de la mitad (el 53,91%) asegura que no lo haría. Esta tendencia ha cambiado respecto al año pasado, cuando el sí ganaba al no por un 59% frente al 41.

A la vista de estos resultados, la atleta paralímpica y embajadora de la Fundación Adecco, Carmen Giménez, pide «acabar con las creencias estereotipadas a las que se enfrentan las mujeres víctimas de violencia a la hora de optar a un puesto de trabajo».

Carmen, que sufre una lesión medular a raíz de un episodio de violencia machista, asegura que «siguen existiendo una gran cantidad de prejuicios que evidencian que queda mucho por hacer para lograr la plena inclusión, y que es labor de todos los agentes sociales fomentar espacios laborales seguros para posicionar el empleo como elemento clave para que las mujeres víctimas de violencia de género puedan salir adelante».

Por su parte, el director general de la Fundación Adecco, Francisco Mesonero, considera que las empresas y poderes públicos tienen «la responsabilidad de dar respuesta a las mujeres que piden ayuda a través de políticas activas de empleo y no discriminación que garanticen su acceso al mercado laboral, como recurso fundamental para lograr una vida independiente lejos de su agresor».

«Estas medidas deben estar basadas en estrategias de Diversidad, equidad e inclusión que garanticen procesos inclusivos de principio a fin, desde las ofertas, pasando por los procesos de selección hasta su inclusión en el puesto para garantizar no solo el acceso, sino el mantenimiento en el mismo a largo plazo», argumenta.

En la edición de este informe, la Fundación Adecco ha contado con la colaboración de 22 empresas e instituciones públicas: Banco Mediolanum, Agrimarba 2, Aqualia, Conselleria de Igualdad y Políticas Inclusivas de la Generalitat Valenciana, RNB, Alten, Emasagra, CWT Global España, Frit Ravich, AGC Pharma Chemicals, Ultracongelados Virto, Eurecat, Red Eléctrica Española, Unicaja Banco, Somajasa, T-Systems ITC Iberia, Ernst & Young, Grupo Alimentario IAN, Ucalsa, Álvarez & Marsal, Mahou San Miguel y Saint-Gobain.

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