El Benfica lucha contra sus demonios

Foto: Pixabay // Dominio Público

El equipo luso lucha por una plaza en la fase final de la Europa League, competición en la que ya ha perdido dos finales seguidas 

Esta temporada las competiciones futbolísticas al más alto nivel nos están dejando algunas de las sorpresas más llamativas de los últimos años. En Champions, la mayor debacle de la presente temporada la firmó el Real Madrid, que sufrió una goleada por parte del Ajax que lo dejó fuera de la competición. No fue la única de la que se tuvo que despedir el conjunto blanco, ya que en menos de una semana el equipo merengue se quedó sin ningún tipo de posibilidades en la Champions, la Copa del Rey y la competición doméstica.

La hermana pequeña de la Liga de Campeones, la Europa League, también nos ha dejado alguna que otra sorpresa, como la eliminación del Olympique de Marsella, actual subcampeón, que cayó en la fase de grupos. No obstante, puede que la mayor sorpresa del torneo todavía esté por llegar si el Benfica consigue superar por fin su maldición consiguiendo sumar en la competición europea y alzándose como ganador en la Europa League. 

Desde 1962, el conjunto portugués ha perdido un total de 8 finales europeas. Por si esta cifra no fuera lo suficientemente llamativa, dos de estas derrotas fueron consecutivas, lo que convierte al Benfica en el único equipo que ha perdido dos finales de Europa League seguidas. Es más, ambas fueron realmente dramáticas: en la final del 2013 contra el Chelsea, el equipo luso perdió en el último minuto del partido, mientras que en la de 2014 contra el Sevilla lo hizo en la tanda de penaltis.

Esta mala suerte del conjunto lisboeta llama mucho la atención, pero adquiere categoría de leyenda cuando surge como explicación la maldición de Béla Guttmann. Este húngaro sentó las bases del fútbol en los años 20 durante su etapa como deportista, para más tarde convertirse en uno de los teóricos más importantes de esta disciplina en su período como entrenador. En su carrera como técnico, Guttmann dirigió a diferentes equipos europeos, siendo Holanda, Austria y Hungría los primeros países en los que desempeñó esta función. Más tarde daría el salto al calcio italiano, en donde se puso al frente de diferentes clubes, siendo el AC Milan de Juan Alberto Schiaffino y Gunnar Nordahl el más importante. Con todo, fue durante su etapa como entrenador del Benfica cuando mayor renombre alcanzó.

Foto: Wikimedia // Nationaal Archief, Den Haag

Béla Guttmann

Béla Guttmann llegó al Benfica después de una temporada como entrenador del FC Porto. A su llegada, el técnico húngaro renovó completamente la plantilla, prescindiendo de los jugadores más antiguos para dar paso a futbolistas de menor edad llegados desde las categorías inferiores. A pesar de las críticas iniciales a su plan, Guttmann pronto demostró que su decisión había sido la correcta, y es que bajo su mandato el Benfica ganó dos Copas de Europa seguidas, en 1961 y 1962, contra Barça y Real Madrid respectivamente. La repercusión de estas victorias fue tal, que el técnico exigió un aumento de sueldo para la temporada siguiente. Sin embargo, el club consideró que el aumento propuesto por Guttmann era desorbitado, por lo que decidió prescindir de sus servicios. Indignado por el trato recibido, el entrenador se marchó del Benfica con una frase lapidaria: “Sin mí, el Benfica no ganará un título europeo en 100 años”.

Han pasado 57 años desde aquello y durante este período el equipo lisboeta ha perdido todas las finales europeas a las que ha llegado. Y no solo el equipo principal, en 2017 el conjunto juvenil del Benfica también perdió la final de la Youth League frente al Salzburgo. Lo que en un principio comenzó como una anécdota, ha ido convirtiéndose en una maldición real para algunos llegando incluso a propiciar escenas de lo más curiosas. Una de ellas tuvo lugar en 1990 antes de la final del Benfica contra el Milan, cuando Eusébio, astro del fútbol portugués descubierto por Guttmann, acudió a la tumba del entrenador húngaro para implorar su perdón y el fin de la maldición. A la vista está que no surtió efecto.

Ahora el Benfica tiene la oportunidad de resarcirse. Para ello deberá superar al Eintracht de Frankfurt en cuartos de final en un encuentro en el que no hay un claro favorito. De superar a los alemanes, el conjunto luso se colaría en las semifinales de la Europa League, arañando ya esa final que podría poner por fin punto y final a la maldición que persigue al equipo desde hace más de medio siglo.

Sé el primero en comentar

Deja una Respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.


*


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.