El compromiso como valor con implicaciones en la vida diaria, la visión de la psicóloga coach Eva Gómez Coloma

El concepto de «compromiso» es uno de esos términos que todos usan con frecuencia, pero, ¿alguna vez las personas se han detenido a reflexionar profundamente sobre su significado y las implicaciones que tiene en la vida diaria? Es probable que no se haya hecho. Sin embargo, el compromiso juega un papel crucial en cómo las personas interactúan con el mundo que les rodea, cómo establecen relaciones y cómo alcanzan las metas personales y profesionales. En este post, se explorará qué pasa con el compromiso y cómo afecta las vidas.

Definiendo el compromiso

Antes de sumergirse en el tema, es esencial definir qué se entiende por compromiso. En su sentido más básico, el compromiso implica una promesa de cumplir con una tarea, responsabilidad o relación. 

En el contexto del coaching ontológico, una promesa implica un acuerdo orientado a generar un cambio, actuar de una manera específica o alcanzar un resultado determinado. “No se trata simplemente de una declaración de intenciones; es un pacto activo que implica responsabilidad, acción y transformación”, anota la psicóloga coach Eva Gómez Coloma.

Puede manifestarse de diversas maneras: compromiso con una pareja, compromiso laboral, compromiso social o compromiso con uno mismo.

El compromiso en las relaciones personales

Una de las áreas donde el compromiso es más evidente es en las relaciones personales. Ya sea en amistades, familia o relaciones sexo-afectivas o de pareja, el compromiso es la piedra angular que sostiene estas conexiones. Sin embargo, en la era moderna, parece que el compromiso se ha vuelto más volátil. Las relaciones efímeras y superficiales son cada vez más comunes, y el compromiso real y profundo a menudo se descuida.

Las redes sociales y la tecnología pueden tener algo que ver con esta falta de compromiso. Se vive en una sociedad donde todo es instantáneo, y las relaciones no son la excepción. Las conexiones en línea pueden hacer sentir conectados, pero, a menudo, carecen de la profundidad y el compromiso real que requiere una relación significativa.

Cuando se hace una promesa, se está reconociendo un área de la vida o del comportamiento que se desea mejorar o transformar. Este acto consciente de compromiso crea un espacio para la acción y la responsabilidad y, en la actualidad, la acción va más orientada a la gratificación inmediata que a la inversión de esfuerzo en transformar o mejorar.

Compromiso laboral y profesional

En el ámbito laboral, el compromiso también ha experimentado cambios significativos. Muchos empleados ya no se sienten comprometidos con sus trabajos o empresas debido a una variedad de factores, como la falta de reconocimiento, oportunidades limitadas de crecimiento o un ambiente laboral tóxico. 

El compromiso laboral va más allá de simplemente cumplir con las responsabilidades asignadas. Hoy en día, se entiende que en el entorno laboral se trata de sentirse valorado, motivado y conectado con el propósito y la misión de la organización.

¿Para qué invertir en un proyecto profesional que quizás no dura porque no se alinea con el propósito o la motivación, la cultura de la organización no puede dar respuestas a medio o largo plazo? 

La respuesta a esta pregunta lleva a un bucle infinito. Cuando el compromiso laboral es bajo, no solo afecta la productividad y la satisfacción del empleado, sino también la cultura organizacional y el éxito a largo plazo de la empresa. Y en una empresa con una dinámica de alta rotación de empleados no puede crearse una cultura que fomente el compromiso a medio o largo plazo.

Implicaciones en la vida diaria

Entonces, ¿cómo afecta todo esto a la vida diaria? La falta de compromiso puede tener repercusiones profundas en la salud mental, bienestar emocional y calidad de vida. Cuando no hay compromiso con las relaciones, trabajos o metas personales, se corre el riesgo de sentirse desconectados, insatisfechos y sin propósito.

Por ejemplo, si no hay compromiso con la salud física, ignorando una dieta equilibrada o evitando el ejercicio regular, se pueden enfrentar problemas de salud a largo plazo. Del mismo modo, si no hay compromisos con el crecimiento personal y profesional, las personas pueden quedarse estancadas en la carrera y vida personal.

“Un nivel pobre de compromiso, con uno mismo o con los otros, implica una vida globalmente pobre”, dice Eva Gómez.

El poder del compromiso

A pesar de los desafíos y obstáculos que las personas enfrentan en la vida diaria, el compromiso tiene el poder de transformar las vidas de maneras significativas. Cuando las personas se comprometen plenamente con las relaciones, trabajos y metas, abren la puerta a oportunidades de crecimiento, satisfacción y realización personal.

El compromiso permite establecer metas claras, mantenerse enfocado en los objetivos, perseverar a pesar de las dificultades y superar los desafíos que inevitablemente surgirán en el camino. Además, el compromiso conecta con los demás, fortaleciendo las relaciones y creando una red de apoyo que puede ser invaluable en momentos difíciles.

Conclusión

En última instancia, el compromiso es más que una palabra o un concepto abstracto; es una elección consciente que se hace cada día. Aunque se vive en una sociedad que a menudo valora la gratificación instantánea y la superficialidad, es esencial reconocer la importancia del compromiso en las vidas.

Al comprometerse con las relaciones, trabajos y metas personales, se puede crear una vida más significativa, satisfactoria y enriquecedora. Aunque puede requerir tiempo, esfuerzo y sacrificio, el poder transformador del compromiso vale la pena. Así que la próxima vez que uno se encuentre enfrentando un desafío o una decisión importante, hay que recordar el poder del compromiso y cómo puede influir positivamente en la vida diaria.

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