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El Consejo de Seguridad cara a cara con los líderes de Myanmar

Aye Win/UNIC Yangon Una delegación del Consejo de Seguridad visita la capital de Myanmar.

Diplomáticos del Consejo de Seguridad han querido ser testigos de la situación de la comunidad rohinyá en Myanmar y en Bangladesh, donde se han reunido tanto con las autoridades del país como con los refugiados que han huido de la violencia.

Una delegación de los quince miembros del Consejo de Seguridad llegó el lunes a la capital de Myanmar, Naypydaw, donde se encontraron con la Consejera de Estado, Aung San Suu Kyi, así como con el general Min Aung Hlaing, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, comentó el portavoz del Secretario General de la ONU, Stephan Dujarric.

Los embajadores también se reunieron con miembros del Gobierno, el Parlamento y la sociedad civil.

Este martes, la delegación se traslada al estado de Rakhine, el epicentro del desastre humanitario y del desplazamiento masivo, causados por el ciclo recurrente de enfrentamientos entre los budistas y los musulmanes rohinyás, que han vivido en este estado durante décadas.

Según la Agencia de la ONU para los Refugiados, unos 671.000 rohinyás han huido de la violencia y las graves violaciones de derechos humanos desde el pasado agosto.

La semana pasada, el Secretario General de la ONU, António Guterres, anunció el nombramiento de la suiza Christine Schraner Burgener como su nueva enviada especial a Myanmar, para reforzar los esfuerzos en el proceso de paz y reconciliación.

Dujarric señaló que, durante el fin de semana, una delegación del Consejo visitará Cox Bazar, dónde escucharan el testimonio de los refugiados en el campamento de Kutupalong.

Antes de partir hacia Myanmar, la delegación se reunió el lunes con el primer ministro de Bangladesh, Sheikh Hasina, en Dhaka.

Los monzones pueden afectar a 200.000 rohinyás en Bangladesh

Las lluvias previas al inicio de la temporada de monzones han empezado a afectar a los refugiados rohinyá de Cox´s Bazar, un área de Bangladesh propensa a las inundaciones, según indicó este martes el Fondo de la ONU para la Infancia.

“Ayer, durante los intensos vientos que precedieron a las lluvias y durante la tormenta, se vio a muchos niños en los techos de los refugios familiares para evitar que volaran”, indicó el portavoz del Fondo, Christophe Boulierac.

UNICEF estima que las precipitaciones podrían afectar a unas cien mil personas, entre ellas cincuenta mil niños, debido a posibles deslizamientos de tierra e inundaciones causados por las precipitaciones. La cifra podría crecer hasta las doscientas mil personas dependiendo de la intensidad de las lluvias.

Durante la temporada del monzón, que dura de junio a setiembre, aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas, empeora la calidad del agua y los sistemas de saneamiento.

Bouilerac indicó que de los diez millones de dólares que UNICEF precisa para financiar la respuesta al monzón solamente se han recaudado alrededor de seis.

UNICEF se prepara para el impacto del monzón

Debido al devastador impacto que las lluvias pueden ocasionar en el agua y la red de saneamiento se llevó a cabo un estudio que reveló que casi la mitad de los pozos y una de cada tres letrinas pueden verse afectadas por las inundaciones o los deslizamientos de tierra.

Ante esta situación, se están almacenando suministros de agua, reabasteciendo los botiquines de higiene y construyendo nuevas letrinas.

UNICEF  manifestó estar listo para prestar apoyo a unas 10.000 personas, de las cuales más de la mitad son niños que recibirán tratamiento contra la diarrea durante los próximos tres meses.

Igualmente, continúa la construcción de cinco nuevas dependencias para el tratamiento de esa enfermedad. Tres de ellas estarán abiertas a durante esta semana y las dos restantes a finales de mayo.

Entre el 6 y el 13 de marzo se prevé suministrar la segunda ronda de vacunas orales contra el cólera a aproximadamente un millón de personas.

Asimismo, UNICEF intentará garantizar que todos los niños que padezcan desnutrición aguda grave sean identificados con brazaletes rojos para garantizar su tratamiento.

También se llevarán a cabo capacitaciones para indicar cómo proceder si un niño  se pierde de su familia y el establecimiento de puntos para denunciar la desaparición de menores.

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