El juez prorroga hasta 2023 la investigación a cuatro exjefes de ETA por la orden de atentar contra la T4 de Barajas

Tiene pendiente recibir informes policiales y tomar declaración a los cuatro exdirigentes de la banda

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

El juez de la Audiencia Nacional Alejandro Abascal ha acordado prorrogar la investigación en la que trata de determinar si cuatro exjefes de la organización terrorista ETA como ‘Josu Ternera’ o ‘Ata’ dieron la orden de realizar el atentado del 30 de diciembre de 2006 en la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas, en Madrid.

En un auto de este martes, al que ha tenido acceso Europa Press, el responsable del Juzgado Central de Instrucción Número 1 ha decidido extender otros seis meses la instrucción ante la «imposibilidad» de concluir las pesquisas antes del 29 de julio de este mismo año, cuando vencía el plazo.

Esto es así, según detalla el instructor, porque todavía se encuentra esperando «la confección y remisión de los informes policiales solicitados en la presente causa, así como a la práctica de las declaraciones de los investigados»: José Antonio Urrutikoetxea, alias ‘Josu Ternera’; Mikel Carrera Sarobe, alias ‘Ata’; Airtzol Iriondo, alias ‘Gurbitz’; y Ainhoa Ozaeta, alias ‘Kuraia’.

A juicio del magistrado, «resulta necesario esperar» a la práctica de esas diligencias «para el buen fin de la instrucción». Con la misma, pretende desentrañar si la orden de atentar contra la T4 partió del comité ejecutivo o ZUBA de la banda, del que formaban parte los mencionados etarras en condición de máximos dirigentes.

EL JUEZ ACORDÓ REABRIR LA INVESTIGACIÓN

Fue a finales del pasado año cuando el juez de la Audiencia Nacional acordó reabrir la investigación para indagar en la supuesta participación del ex jefe militar de ETA Mikel Garikoitz Aspiazu, alias ‘Txeroki’, y el también miembro de la cúpula etarra Joseba Aranibar en el atentado.

Un mes más tarde, en enero, el magistrado admitió a trámite la querella presentada por la Asociación Dignidad y Justicia contra los cuatro exjefes de la banda mencionados anteriormente por haber dado la orden de realizar el ataque en el aeropuerto.

Y lo hizo, según explicó entonces, por su «condición de dominadores de la organización terrorista». En concreto, «por su posición de máximos dirigentes del órgano de dirección, el comité ejecutivo o ZUBA en el momento del atentado».

En mayo de 2010 la Audiencia Nacional ya condenó a 1040 años de prisión a Igor Portu, Mikel San Sebastián Gaztelumendi y a Mattin Sarasola como responsables del atentado que terminó con la vida de Diego Armando Estacio y a Carlos Alonso Palate, hiriendo a otras 41 personas y provocando la destrucción casi total de las instalaciones del módulo D y daños en un total de 313 vehículos.

‘Txeroki’ y Aranibar, según la Fiscalía, habrían sido los encargados de dar las «instrucciones» necesarias al ‘comando’ para que llevara a cabo este atentado, que se produjo en pleno alto el fuego de la organización terrorista.

LO PLANEARON EN EL VERANO DE 2006

Según el auto de procesamiento, en el verano de 2006 la dirección de ETA encomendó al comando ‘Elurra’ la colocación de una bomba en el citado aeropuerto. Para la preparación del atentado, el jefe militar de la banda, es decir, ‘Txeroki’, celebró una reunión en el monte Auza, situado en el Valle de Baztán, a la que acudieron Mattin Sarasola, Mikel San Sebastián e Igor Portu en la que se dieron indicaciones.

Estos tres etarras realizaron en dos ocasiones un itinerario en coche desde Navarra hasta Barajas y mantuvieron otro encuentro posterior con ‘Txeroki’ en el que quedó fijada la caracterización que debía llevar Sarasola en el momento del atentado. El juez añade en su auto que el entonces jefe militar encargó a Portu la compra del teléfono móvil empleado para dar aviso del atentado y fijó «el día, hora y lugar».

El 27 de diciembre de 2006, los tres integrantes del comando sustrajeron una furgoneta estacionada en la localidad francesa de Luz Ardiden y secuestraron a su propietario, al que mantuvieron retenido dos días.

Disfrazado, Sarasola activó el artefacto y entró en el aparcamiento de la terminal, aparcó la furgoneta en la plaza 307 de la planta 2 del módulo D y accedió a la zona de pasajeros con otro aspecto. La bomba explotó a las nueve de la mañana del día 30 de diciembre.

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