El Open Arms rechaza desembarcar en puertos españoles por la situación crítica de las personas a bordo

Fuente: Twitter Open Arms

La reiterada negativa del ministro del Interior italiano a autorizar el desembarco de los emigrantes a bordo del Open Arms, anclado frente al puerto de Lampedussa después de que un juez administrativo autorizase su entrada en aguas territoriales italianas, ha llevado a una situación crítica.

Pedro Sánchez había ordenado habilitar el puerto de Algeciras para recibir al barco Open Arms ante la situación de emergencia causada por la negativa del ministro del Interior italiano, Matteo Salvini, a permitir su desembarco en Italia y las dificultades expuestas por otros países del Mediterráneo. En el barco, que se encuentra a 800 metros de distancia de la isla italiana de Lampedusa, viajan más de un centenar de migrantes.

El presidente ha tomado esta decisión por la situación de emergencia que se vive a bordo, tras dos semanas de navegación. La reiterada negativa del ministro del Interior italiano a autorizar el desembarco de los emigrantes que se encuentran a bordo del barco de bandera española Open Arms, anclado frente al puerto de Lampedussa después de que un juez administrativo autorizase su entrada en aguas territoriales italianas, ha llevado a una situación crítica que, según el capitán del barco, podía conducir a que no pueda mantener su autoridad a bordo.

Los puertos españoles no son ni los más cercanos ni los más seguros para el Open Arms, como los propios responsables del buque han repetido estos días, pero en estos momentos España es el único país dispuesto a acogerlo en el marco de una solución europea. Sin embargo, Open Arms ha rechazado la oferta de España ya que el puerto se encuentra a cinco días de navegación y las «condiciones psicofísicas (de las personas a bordo) son críticas, su seguridad está en riesgo».

La intensa labor que desarrollan los buques y patrulleras españolas en su zona de responsabilidad, y en especial en el área del Estrecho, certifican el cumplimiento de los tratados internacionales en materia de derechos humanos y el compromiso de España con su deber de salvamento y asistencia en el mar, así como la obligación de garantizar nuestra seguridad fronteriza.

Entre 2018 y 2019, los servicios de Salvamento Marítimo, adscritos al Ministerio de Fomento, y de la Guardia Civil, dependientes de los ministerios de Interior y Defensa, han recogido y conducido a los puertos españoles a más de 60.000 personas.

España es hoy con gran diferencia el país de la Unión Europea que más rescates realiza en el Mediterráneo. Desde esos principios, el Gobierno de Pedro Sánchez envió hace un año a Europa un mensaje ético en circunstancias similares, cuando recibió en Valencia al Aquarius. Los acontecimientos de estos días vuelven a demostrar la necesidad de renovar ese mensaje y de avanzar y establecer una solución europea, ordenada y solidaria ante el reto migratorio. Resolver la crisis del Open Arms debe servir de impulso a la familia europea para seguir trabajando con los valores de progreso y humanismo que impulsaron su creación y que afianzarán su liderazgo ético en el mundo.

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