El Papa dice que la oración “es la única arma para cuidar la esperanza en medio de las armas que siembran la muerte”

MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El Papa Francisco ha señalado este domingo que la oración “es la única arma para cuidar el amor y la esperanza en medio de tantas armas que siembran la muerte”.

Así lo ha manifestado durante la mañana de este VII domingo del Tiempo Pascual el Papa, que ha presidido en el Altar de la Cátedra de la Basílica de San Pedro la santa misa por la paz en Myanmar en la que participaron los fieles residentes en Roma, entre los cuales algunos budistas en signo de solidaridad.

En su homilía, el Santo Padre comenzó recordando que en sus últimas horas de su vida, Jesús reza. Y siguiendo su modelo de oración propuso pensar en el verbo “cuidar” que usa Jesús cuando ruega al Padre por los suyos.

Francisco ha pedido a los fieles birmanos residentes en Roma, que han participado en la misa celebrada por la paz en Myanmar, que “mientras su amado país está marcado por la violencia, el conflicto y la represión, no dejen la oración”. “Es la única arma que tenemos para cuidar el amor y la esperanza en medio de tantas armas que siembran muerte”, ha asegurado.

En la misma línea, ha invitado a los fieles birmanos, “mientras su amado Myanmar está marcado por la violencia, el conflicto y la represión, que cuiden la fe para no sucumbir al dolor ni dejar caer en la resignación de quien ya no ve una salida”.

El Papa también ha aludido a esa actitud de Jesús que rezaba levantando los ojos al cielo en las horas finales de su vida, cuando aumentaba su angustia por la pasión que se acercaba.

Así, ha afirmado: “Custodiar la fe es mantener la mirada en alto, hacia el cielo, mientras sobre la tierra se combate y se derrama sangre inocente. Es no ceder a la lógica del odio y de la venganza, sino permanecer con la mirada puesta en ese Dios de amor que nos llama a ser hermanos entre nosotros”.

Asimismo, ha hecho referencia a “cuidar la unidad”, como Jesús cuando reza al Padre para que “guarde a los suyos en la unidad, para que todos sean uno, una sola familia donde reinan el amor y la fraternidad”. Jesús, según ha explicado el Papa, “conocía el corazón de sus discípulos; a veces los había visto discutir sobre quién debía ser el más grande, quién debía mandar”.

“Esta es una enfermedad mortal: la división. La experimentamos en nuestro corazón, porque frecuentemente estamos divididos dentro de nosotros mismos”, ha advertido Francisco.

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