El Sevilla FC remonta en cinco minutos tras un gol en propia puerta de Ramos

Foto: @SevillaFC

El Sevilla FC levanta un 0-1 con cinco minutos de fabulosa furia y fe ilimitada, gracias a un gol en propia puerta de Sergio Ramos que le metió en un encuentro que parecía perdido

Que el Sevilla FC es capaz de todo y que jamás hay que darlo por muerto, incluso aunque pueda parecerlo, es un hecho, pero siempre viene bien recordarlo, como hizo este domingo el conjunto de Jorge Sampaoli. El Madrid ganaba 0-1, con gol de penalti de Cristiano Ronaldo. El Sevilla sufría, quería y no podía, pero todo se inflamó cuando Sergio Ramos en propia puerta puso las tablas en el marcador, desatando la proeza de los locales. El Sevilla se lanzó con alma a por un partido que se puso para él y Jovetic lo abrochó en pleno descuento con un disparo desde la frontal que empujó todo un Sánchez-Pizjuán volcado con sus jugadores, hoy también guerreros y protagonistas de un apasionante arrebato de cólera celestial.

La victoria sabe a gloria porque una vez más el Sevilla FC demostró que está hecho de una pasta muy especial, un equipo que no se arruga y que incluso cuando pintan bastos y no le sale nada jamás deja de intentarlo. Esa constancia, ese creer incondicional, es lo que le llevó a derrotar a un Madrid que llegaba a Nervión después de 40 partidos sin caer. Los merengues, con ventaja en el marcador tras un partido muy luchado e igualado, parecían vivir una nueva noche de vino y rosas, dejando pasar los minutos y contemplando como el Sevilla una y otra vez se daba de bruces contra su entramado defensivo. Pero en el minuto 85 una falta de Marcelo sobre Mariano en la banda derecha desencadenó el vendaval. Sarabia la puso cerradita al área y Sergio Ramos batió a su compañero Keylor Navas.

El fútbol, como la vida, guarda momentos mágicos y hoy tocaba vivir uno de ellos. El empate desató un auténtica avalancha. El Sevilla, contagiado en cada poro de su piel por la locura del ambiente, se creció, creyó en la machada y arrolló a un Madrid que se derrumbó literalmente. Vietto saltó al campo por Ben Yedder. Era el todo por el todo. La comunión de los jugadores con la hinchada dio el toque final al hechizo. El corazón del Sevilla latía demasiado fuerte para que Madrid no se dejara arrastrar por el ciclón que se generó en Nervión cuando la noche parecía mansa para el líder. El encanto de Nervión, la mística del Sánchez-Pizjuán, desbarató el guión y Stevan Jovetic, que desde que salió puso en aprietos a los madridistas, firmó la hazaña desde la frontal. Y entonces se vivió la apoteosis, y el fútbol dio al Sevilla lo que el Sevilla bien mereció durante gran parte del choque.

Todo lo que ocurrió antes poco importa, porque lo mejor, lo que desencadenó el ardor más bello y puro en clave sevillista, transcurrió en apenas diez minutos. Por resumir,el partido fue mayormente de un dominio inoperante de los nervionenses, que difícilmente podían desarmar la defensa de cinco que plantó Zinedine Zidane . En el primer tiempo hubo poco más que emoción, con los de Sampaoli al mando, pero sin encontrar la profundidad adecuada para hacer daño. Las intenciones se dejaron ver más en la segunda mitad, discurriendo el choque, sin embargo, por una marcada igualdad hasta que un penalti de Sergio Rico puso al Madrid por delante. Ahí parecía que el partido estaba perdido. Por momentos sólo los once que estaban en el campo, y Sampaoli con sus acertados cambios, sacando a Jovetic y Sarabia, creían que la noche podía dejar algo bueno. Pero la perseverancia, aún cuando casi nada salía, acabó dando sus frutos y una vez prendida la chispa con la providencial falta de Sarabia se desató el amor propio de un Sevilla que exhibió esa raza que le da personalidad propia en la élite.

El Sevilla, en definitiva, logró un triunfo vibrante con la constancia y la convicción como principales armas. La fortaleza moral de este equipo volvió a marcar la diferencia. El Madrid llevaba 40 partidos sin perder, ganaba 0-1 a cinco minutos del final… Pero hoy le tocaba jugar en el Sánchez-Pizjuán, y cuando el Sevilla juega en el Sánchez-Pizjuán es un asunto serio, muy, muy serio. El Sevilla siempre cree, el nunca se rinde le pertenece como a nadie. Es Nervión, es la ley del Sevilla FC y al líder no le quedó otra que acatarla.

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