El socio de Villarejo dice que no es «el secuaz de nadie» y señala que el comisario era «el jefe supremo y todopoderoso»

Carga contra la estrategia de la Fiscalía, que trata de «derribar a Villarejo y todos los que están a su alrededor» sin importar «las víctimas colaterales»

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

La defensa de Rafael Redondo, el socio de José Manuel Villarejo, ha sostenido este lunes en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional que no es «el secuaz de nadie» al tiempo que ha aclarado que el ahora comisario jubilado era «el jefe supremo y todopoderoso» al frente de CENYT, el grupo empresarial que habría asumido los tres encargos que están siendo enjuiciados.

Durante la exposición de su informe final, el letrado de Redondo ha cargado contra la «vehemencia política e impositiva» de la Fiscalía Anticorrupción durante la recta final de la vista oral. «No es de recibo la estrategia de mantener una acusación en forma de mancha de aceite», ha sostenido.

A reste respecto, el abogado ha asegurado que el Ministerio Público trata de «derribar a Villarejo y todos los que están a su alrededor» sin importarle «las víctimas colaterales». «Este procedimiento general fue montado desde el principio para derribar a un gran elefante. Y en lugar de ir de frente y enfrentarse con él, prendieron fuego al bosque sin darse cuenta de que alrededor hay muchos animalitos», ha apuntado.

Desde su punto de vista, este juicio «parece un proceso del bien contra el mal», de «ciudadanos honestos contra el corrupto Villarejo y sus secuaces». Así, ha reprochado a la Fiscalía que trate a los acusados como si ya hubieran sido «condenados previamente» cuando la «realidad procesal es muy otra».

«PEQUEÑA MALDAD PROCESAL»

La representación de Redondo ha querido dejar claro que éste «no es ni ha sido funcionario de la Policía o cualquier otra rama de la Administración». «Ha tenido que soportar que es el socio de Villarejo de forma injusta: Redondo es abogado y estaba contratado para prestar servicios jurídicos siguiendo sus consignas», ha aclarado.

En esta línea, el letrado ha insistido en que la Fiscalía se ha dedicado a «contaminar el plenario» refiriéndose a CENYT como una «organización criminal». Se trata, entiende, de una «pequeña maldad procesal que no habla muy bien del respeto a la presunción de inocencia que debería respetar Anticorrupción».

Así, y refiriéndose a los términos en los que se expresó el fiscal Miguel Serrano, el abogado le ha acusado de haber contribuido al «ruido paraprocesal» al que él mismo se refirió, y que tachó de «abominación». «La Fiscalía la contribuido a este ruido al haber incluido referencias a tipos delictivos que están pendientes de enjuiciamiento», ha explicado.

A juicio del abogado, «la verdad solo tiene un camino», algo que «no es compatible con la búsqueda de argumentos de condena en base a un lenguaje más o menos inventado y más o menos creativo» como el utilizado por la Fiscalía.

PONER UN «VETO AL TODO VALE»

Todo ello, ha continuado, en un procedimiento que habría sido fabricado por la Fiscalía «junto al CNI presentando una denuncia teledirigida para buscar una investigación prospectiva». Pero es que, además, considera que «todas las pruebas aportadas adolecen de vicio de nulidad por haber sido obtenidas con violación de derechos fundamentales».

Por último, la defensa de Redondo ha instado a «poner fin a estos desmanes y restaurar la legalidad procesal». «Hoy es Villarejo, Redondo y algunas otras personas pero mañana, si esto va con esta deriva, podemos ser cualquiera de nosotros. Hay que poner un veto al todo vale y a los atajos procesales», ha zanjado.

Este juicio, el primero que sienta a Villarejo en el banquillo por ‘Tándem’, arrancó el pasado mes de octubre. El comisario jubilado se enfrenta a 83 años de cárcel por los supuestos delitos cometidos en la realización de los proyectos privados ‘Iron’, ‘Land’ y ‘Pintor’.

LUCHA POR DEMOSTRAR SU INOCENCIA

Este lunes también ha servido para escuchar el informe de la defensa del exinspector de la Comisaría General de Información Constancio Riaño, que ha puesto de relieve la estrategia utilizada por su cliente para pedir su absolución.

«Una persona que podría haber optado a penas inferiores a dos años y decide luchar por demostrar su inocencia* eso no lo puede hacer alguien más que no culpable», ha esgrimido su letrada, que ha incidido en que Riaño «no podría aceptar hechos que no ha cometido», más aún «cuando ha sido un servidor de la Justicia durante toda su vida con un currículum intachable».

En la línea de lo manifestado por la defensa de Redondo, la abogada ha cargado contra una investigación que ha sido «una suerte de irregularidades y violaciones de derechos fundamentales cometidos por investigadores internos en connivencia y siguiendo en ocasiones órdenes del Ministerio Fiscal y consentido por el instructor».

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