Fundación MAPFRE analiza el trabajo conjunto de Julio González y Pablo Picasso en una muestra con más de 170 obras

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)

Fundación MAPFRE ha presentado este miércoles 21 de septiembre las exposiciones ‘Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura’ e ‘Ilse Bing’ que podrán visitarse desde el 23 de septiembre hasta el 8 de enero en la Sala Recoletos, en Madrid.

Según explica la fundación en un comunicado, la exposición ‘Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de la escultura’ presenta más de 170 obras entre pinturas, esculturas y dibujos, a través de las cuales se analiza el trabajo conjunto de ambos artistas.

La muestra, articulada en ocho secciones, comienza con Cabeza de Toro, realizada por Picasso apenas una semana después del fallecimiento de Julio González como homenaje a su amigo y a su obra.

El proyecto expositivo ahonda en el trabajo conjunto de estos dos artistas que colaboraron con el fin de realizar el monumento funerario de Guillaume Apollinaire. Entre los dos realizaron once esculturas, siete de ellas bocetos de pequeño tamaño a lo largo de unas quince o veinte sesiones durante cuatro años.

Desde la fundación explican que «permite un mejor entendimiento de esa relación ya que estudia este episodio teniendo en cuenta las trayectorias artísticas de ambos artistas, así como el contexto en el que se desarrolla un nuevo tipo de escultura que tiende hacia la transparencia en el París de los años veinte».

Además, la muestra es un homenaje a Tomàs Llorens, ya que se trata del último gran proyecto de este historiador del arte, fallecido en 2021. Comisariada junto a su hijo Boye, el proyecto culmina una línea de investigación a la que dedicó una parte central de su trabajo.

Tal y como señalaba Tomàs Llorens, «cuando se estudian de cerca, se hace evidente que las obras resultantes de la colaboración entre Picasso y González respondían a las incitaciones del tiempo en que fueron creadas».

AMIGOS DESDE JÓVENES

Las trayectorias artísticas de Picasso y González fueron bastante diferentes, aunque culturalmente próximas. Amigos desde muy jóvenes, ambos vivieron en la Barcelona modernista de principios de siglo XX, trabajaron en París durante las tres primeras décadas y mantuvieron un vínculo que solo rompería la muerte de González en 1942.

Su colaboración artística se estudia en esta exposición teniendo en cuenta esa formación e inquietudes comunes, así como el impacto que dejó en sus respectivos trabajos individuales. En el caso de González, este trabajo conjunto le hizo consciente de que el material y las técnicas del metal que dominaba podían ponerse al servicio de la creación de un arte verdaderamente moderno; en el de Picasso, a aprender las posibilidades del trabajo de forja y de la soldadura en hierro.

Julio González, Pablo Picasso y la desmaterialización de escultura está organizada por Fundación MAPFRE con la colaboración del Musée national Picasso-Paris, la Comisión Nacional española para la Conmemoración del 50 aniversario de la muerte del artista español Pablo Picasso y la González Administration. La muestra forma parte del programa oficial de la Celebración Picasso 1973-2023 que cuenta con Telefónica como empresa colaboradora en España.

Por su parte, la exposición ‘Ilse Bing’ está compuesta por 190 fotografías de Ilse Bing, nacida en 1899 en Frankfurt en el seno de una familia judía acomodada que, en 1930, tras descubrir su vocación por la fotografía, se trasladó a París, donde compaginó su dedicación al fotoperiodismo con trabajos personales, convirtiéndose en poco tiempo en una de las principales representantes de las tendencias renovadoras de la fotografía.

SE EXILIÓ ANTE EL AVANCE DEL NAZISMO

Ante el avance del nazismo, en 1941 se exiló en Nueva York junto a su marido, el pianista Konrad Wolff. Dos décadas más tarde, a los 60 años, abandonó su trabajo como fotógrafa y dirigió su creatividad a las artes plásticas y la poesía hasta su fallecimiento, en 1998.

Tal y como señala el comisario de la exposición, Juan Vicente Aliaga, «la posición en la que se sitúa Bing escapa a cualquier norma estricta u ortodoxia visual». «En ese sentido se puede afirmar que estamos ante una mirada y una concepción de la fotografía harto singulares en las que modernidad e innovación formal van de la mano de un talante humanista en el que anida una conciencia social».

La muestra está estructurada en torno a diez secciones: ‘Descubriendo el mundo a través de una cámara: los inicios’, ‘La vida de las naturalezas muertas’, ‘El cuerpo danzado y sus circunstancias’, ‘Luces y sombras de la arquitectura moderna’, ‘El bullir de la calle: los años franceses’, ‘La seducción de la moda’, ‘Estados Unidos en dos etapas’, ‘Revelaciones de la autoimagen’, ‘Retrato del tiempo’ y ‘Naturaleza en vivo’, que hacen un recorrido cronológico y temático por la trayectoria de la artista.

La exposición ‘Ilse Bing’ cuenta con préstamos procedentes de distintas colecciones e instituciones: Colección de Michael Mattis y Judith Hochberg, Nueva York; International Center of Photography, Nueva York; The Art Institute of Chicago; Galerie Berinson, Berlín; The Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York; Victoria & Albert Museum, Londres; National Gallery of Art, Washington D. CThe Metropolitan Museum of Art, Nueva York; Musée Carnavalet, París, o el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, entre otras.

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