Greenpeace retira 30 kilómetros de pesca con palangre y libera 12 especies marinas en el Atlántico Norte

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Activistas de Greenpeace a bordo del Arctic Sunrise han retirado 30 kilómetros de pesca con palangre en el Atlántico Norte y han liberado 12 especies marinas, que fueron devueltos de forma segura de nuevo en el agua.

Los activistas retiraron 30,2 kilómetros de palangre, solo el 2,5 por ciento de la longitud total de 1.200 kilómetros, incluidos 286 anzuelos. Además, han liberado en total 7 peces espada; 1 tiburón azul, una especie listada como ‘casi amenazada’ en la Lista Roja de Especies Amenazadas; 1 dorada; 1 barracuda y 2 lanzas de hocico largo.

El responsable de la campaña de Océanos de Greenpeace España, María José Caballero, declara que los palangres encontrados evidencian «los horrores de las pesquerías industriales». Asimismo, señala que «España es el líder mundial en comercio de carne de tiburón» y que las áreas protegidas como éstas son un ejemplo del «statu quo roto», ya que se protege a las especies de manera teórica pero no en alta mar.

Por ello Greenpeace pide a los líderes políticos de Naciones Unidas que en agosto adopten un Tratado Global de los Océanos que incluya la regulación pesquera en aguas internacionales. La ONG asegura que si no es llega a un acuerdo «sólido» será casi imposible cumplir con el ’30×30′, es decir, proteger un 30 por ciento de los océanos de aquí a 2030, una extensión que los científicos consideran como el mínimo requerido para que los océanos tengan capacidad para recuperarse.

Así, según la entidad, la pesca industrial en el Área Marina Protegida, en el Complejo de Montes Submarinos de Milne, deja en evidencia los retos para proteger adecuadamente este tipo de áreas en aguas internacionales, ya que la pesca con palangre, que consiste en un hilo largo del que cuelgan otros con anzuelos, es legal en el Atlántico Norte, pero cualquier pesca industrial tiene un impacto en todo el ecosistema.

De esta manera, Greenpeace asegura que esta falta de protección contra la pesca con palangre es otro ejemplo de por qué se necesita un Tratado Global de los Océanos sólido para proteger de manera adecuada las áreas de alta mar de la pesca industrial.

Para Caballero es una «hipocresía» que «la UE y sus estados miembros, digan que son campeones de la protección de los océanos, mientras que sus flotas pesqueras causan daños ambientales en el mar».

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