Importancia del mantenimiento de la caldera

Termina el verano y comienza el otoño, volviendo, con él, el frío durante unos largos meses acompañado de la calefacción. Así es, que en esta época y cuando encendemos por primera vez la calefacción nos encontramos con la desagradable sorpresa de que nuestra caldera no funciona bien y que precisamos una reparación.

Es, por ello, que para evitar fallos que suelen ser más bien estacionales, se recomienda siempre cuidar el mantenimiento de las calderas durante el verano, y por supuesto cumplir siempre con las revisiones técnicas periódicas que habitualmente nuestro servicio técnico nos indica.

De esta forma, si no somos expertos en este tipo de reparaciones lo más efectivo es poner este tipo de reparaciones de calderas en manos de  profesionales en el mantenimiento de calderas


Y es que las calderas, al igual que los vehículos pueden presentar una gran variedad de averías que apenas se pueden intuir con un pequeño sonido, un pequeño surco de agua, una bajada de presión… identificarlos a veces puede ser una tarea sutil pero fácil; pero su solución debe correr de manos de los mejores expertos.

De esta forma, os presentamos algunas de las averías más habituales:

Pérdida de agua caliente: Un problema clásico en las calderas. La pérdida de agua en las calderas es una situación a la que la mayoría de personas hemos tenido que enfrentarnos. Ese charco de agua en debajo de la caldera puede denotar varios problemas, siendo el más habitual la rotura de un componente interno, una incorrecta instalación o la corrosión de los materiales. Sea cual sea la causa del problema es importante no intentar arreglarlo por nuestra cuenta ya que de lo contrario puede derivar en problemas más serios. En estos casos recomendamos acudir a profesionales que podrán arreglar y diagnosticar de forma eficiente el problema.

Bajada de presión: Éste puede que sea el problema menos grave de todos, pero uno de los más comunes. Provoca esos molestos cambios de temperatura que hacen oscilar la temperatura entre agua congelada e hirviendo. El problema en un principio puede solucionarse sin problema, pero como siempre, es aconsejable que de no saber solucionarse se recurra a un profesional.

Apagones repentinos de la caldera: Tras el buen tiempo y la bajada de temperaturas, comienza a ser necesario calentar la casa. Cuando esto sucede, los problemas comienzan a sucederse; siendo uno de los más comunes y molestos el de los apagones repentinos.

Para volver a poner la caldera en marcha es necesario desmontar la caldera, pero no es aconsejable hacerlo ya que se puede estropear la instalación. En su lugar es recomendable llamar a quien conoce la caldera perfectamente, es decir, de la mano de profesionales.

Obstrucción en la salida de humos: Uno de los mayores problemas que puede tener una caldera puede ser la obstrucción en la salida de humos, un error grave que puede traer problemas muy importantes si no lo evitamos. Este es un problema que ha de solucionar un experto al momento, ya que hay que desalojar el dióxido de carbono de la instalación. Es importante solucionar este problema en cuanto se identifique

Alguno de estos problemas pueden no ser graves, pero a menudo son síntoma de otros más importantes. Así, mejor siempre ir a la ayuda de un profesional que pueda diagnosticar problemas de mayor gravedad.

Es, por ello, que el tema de la instalación de caldera o su correcto mantenimiento hay que dejarlo en manos profesionales ya que si no lo hacemos, podemos enfrentarnos a mayores problemas de los que debieran existir

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