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Kepa Arrizabalaga podría fichar por el Real Madrid en enero

La noticia, lanzada por el diario Marca, atenta contra los cimientos de un club único en cuanto a valores representa

La marcha de Llorente a la Juventus fue un episodio que la parroquia bilbaína desea olvidar de su consciente colectivo. Una “agresión” a muchos años de historia, de transmisión de unos valores que desde pequeños se maman en el Athletic Club. Ese hecho provocó la pérdida de una inocencia que con la excepción en algunos sonados casos como el de Ezkurza o Ezkerro, no dejan de sorprender varios años después a la parroquia bilbaína.

Como puede ser que un chico de Ondarroa, del Athletic, criado en Lezama, puede pretender abandonar al equipo sin apenas experiencia en la élite. Pues bien, la respuesta compleja en sus diferentes vertientes no deja de atemorizar a un equipo y a una afición que, con sus más y sus menos, digiere de forma más o menos centrada la noticia de la posible marcha del guardamenta.

El fútbol ha cambiado, y mucho. Los grandes clubes, véase Real Madrid o F.C. Barcelona se han convertido en siglas para presentar al mercado. “CR7”, la “BBC”, la “MSN”, han sustituido en la comunicación lo que antes representaban los clubes. Todo pensado para vender, camisetas, partidos en Asia, ya no hay noticias de estos clubes en la prensa si no de sus jugadores más mediáticos. Han fagocitado a estos equipos. Una lástima.

Ante ello, el Athletic Club intenta sobrevivir en un mercado muy globalizado en el que como única defensa posible es la fidelidad y la defensa de unos valores que, cada vez que se atacan, ponen o parecen poner en duda el proyecto que representa este equipo.

Con Kepa, si se concreta el fichaje, se vuelve a fisurar a una entidad que debe modernizar algunos aspectos de su política, nunca la fundamental, pero sí debiera no fiarse tanto del amor a unos colores a los que se supone fidelidad máxima. Debe proponer proyectos deportivos interesantes, negociar con más inteligencia y, seguramente, con algo más de caja, y de desparpajo y, sobre todo, creyéndose lo que no hace muchos años era esta entidad. El tercero en discordia.

Un caso más, de concretarse, que se quiera o no, dolerá, pero que, sin ninguna duda, no demolerá a una institución que, tras 119 años de historia, representa lo que muchos amamos del fútbol.

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