La Audiencia Nacional juzga desde este martes al tío del presidente de Siria por blanqueo de capitales

La Fiscalía pide ocho años de cárcel para él por crear una estructura societaria con el objetivo de adquirir inmuebles con fondos de origen ilícito

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

La Audiencia Nacional juzgará desde este martes a Rifaat Al Assad, tío del presidente de Siria Bashar Al Assad, por un delito de blanqueo de capitales por haber diseñado presuntamente una estructura societaria con el objetivo de adquirir en territorio español bienes inmuebles con fondos de procedencia ilícita.

Así queda recogido en el escrito de acusación de la Fiscalía, al que ha tenido accseso Europa Press, y en el que se solicita para Al Assad una pena de ocho años de cárcel mientras que para el resto de la organización que creó, entre los que había familiares, interesa seis años de prisión.

El Ministerio Público pide en su escrito además que se le imponga al que fuera vicepresidente de Siria una multa de 2,7 millones de euros y que se le requisen «la totalidad de bienes muebles e inmuebles así como las participaciones en todas las sociedades».

EL ENTRAMADO SOCIETARIO Y EL ORIGEN DE LA RIQUEZA

Según queda reflejado en el informe, Al Assad se valió de determinadas personas para diseñar el entramado societario en Gibraltar, y de miembros de su familia que acababan figurando «como teóricos miembros de los órganos de administración de las distintas sociedades (…) con el fin de dar una apariencia de normalidad». Reportaban siempre al Rifaat Al Assad «que retribuía a dichos familiares con unas cantidades fijas anuales».

Apunta el fiscal que la organización empezó en torno a 1986 y estuvo funcionando hasta la incoación de diligencias en 2016 «a modo de una estructura criminal de carácter familiar». Recoge que el acusado «carecía de bienes o ingresos conocidos que justificaran en su día la adquisición de las propiedades».

Sobre el origen de la fortuna, la Fiscalía se remonta al golpe de Estado de 13 de noviembre de 1970 en Siria que dio el hermano del encausado Hafed Al Assad, y que posibilitó que Rifaat tuviera «una posición muy importante dentro del régimen sirio como vicepresidente para asuntos de seguridad».

Recuerda que controlaba los servicios de información y era jefe de las llamadas brigadas de defensa, cuya función era la defensa del régimen, especialmente, frente a levantamientos de origen yihadista. Y añade que además «organizó y dirigió un grupo paramilitar llamado ‘la Sabiha’, cuyo objeto era la detención irregular de opositores al régimen y su posterior desaparición».

Explica que usando los instrumentos que el régimen puso a su disposición como
vicepresidente, Rifaat «comenzó una sistemática campaña de enriquecimiento por medios irregulares basado en cuatro ejes, que duró al menos hasta el año 1984»: el contrabando desde el Líbano; el tráfico de obras de arte –«organizó un expolio sistemático del patrimonio histórico de Siria»–; la usurpaciónde propiedades y su venta; y el tráfico de sustancias estupefacientes, fundamentalmente hachís.

EL EXILIO PACTADO

El fiscal señala que tras un intento de hacerse con el poder en 1983, pactó con su hermano un exilio para lo que le facilitaron 214 millones de dólares con cargo a la Presidencia de Siria. Sin embargo, el total de dinero de origen ilícito, por diversas procedencias, ha sido estimado por la oposición siria en alrededor de 4.000 millones de dólares de la época, y no consta el modo en que el acusado situó dichas cantidades fuera de Siria.

Dado que se estableció en Francia, comenzó a adquirir allí palacetes, fincas y complejos inmobiliarios –de hecho hay otro procedimiento abierto en el país galo– y desde 1986 con la estructura societaria organizada comenzó a hacer lo mismo en España. De lo investigado se ha sabido que el conjunto de propiedades adquiridas en nuestro país entre 1986 y 2005 por el acusado asciende a 52,1 millones de euros según precio de adquisición. Y el fiscal valora que hoy tienen un valor de 700 millones de euros.

El escrito recoge que Rifaat es el beneficiario de dos trust con sede en Las Bahamas que son «la cabeza de una estructura piramidal de sociedades cuya única finalidad es ocultar la propiedad real de toda una serie de bienes adquiridos con dinero ilícito obtenido en Siria».

«El acusado ha procurado crear esta estructura societaria de modo que no figure nunca ni como titular, accionista o administrador de ninguna de las sociedades. Sin embargo, la gestión de las sociedades muestra unos patrones de conducta que acreditan que forman un todo y los principales gestores, los también acusados Mohamed Ali y Siwar Al Assad –hijos de Rifaat–(…) le rinden cuenta de todas las decisiones», añade.

La Fiscalía explica que la sociedad española denominada Pinlosac, dependiente de esos trust, es titular de hasta 244 plazas de garaje en el complejo Benabola de Marbella, y refieren la propiedad del acusado de otras 49 fincas, además de otros 92 pisos y apartamentos del complejo Benebola que provienen de compras realizadas por 91 sociedades gibraltareñas también controladas por Rifaat.

El escrito refiere un sin fin de sociedades creadas con el proposito de ocultar el verdadero propietario de los bienes inmuebles, y añade que Assad también controla un restaurante en Puerto Banús, varios apartamentos, un lounge de shisha y hasta una pizzería. Además recoge que con el dinero ilícito tambien se adquieron tres Toyota Land Cruiser blindados, relojes, joyas, metales, alfombras y marfiles por valor de 271.878 euros.

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