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La fragilidad defensiva, el talón de Aquiles de España

La selección española se medirá el próximo domingo 1 de julio a Rusia, la anfitriona, en los octavos de final tras clasificarse como primera del Grupo B por delante de Portugal, Irán y Marruecos. Una posición que no esconde los puntos débiles del combinado entrenado por Fernando Hierro durante la primera fase de la competición. El técnico malagueño, que sustituyó a Julen Lopetegui después de su destitución a pocos días del Mundial de Rusia, se mostró autocrítico tras el empate ante Marruecos en la última jornada y señaló que necesita hacer cambios para corregir la sangría defensiva del equipo. De hecho, España ha recibido a estas alturas de la competición tres goles más que en toda la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.

La inseguridad de la Roja en la faceta defensiva comienza desde la propia portería defendida por David de Gea. El guardameta madrileño se encuentra disputando su primer Mundial como titular, después de vivir la Copa del Mundo de 2014 bajo la sombra de Iker Casillas. Una competición que suponía una oportunidad única para consagrarse como el mejor portero del mundo, especialmente tras sus siete temporadas en el Manchester United donde se ha convertido en uno de los mejores porteros de la Premier League.

Después de tres partidos, la realidad es que De Gea es el portero que menos paradas ha realizado a estas alturas de la competición. España ha recibido siete tiros entre los tres palos, de los cuales cinco han terminado en el fondo de la portería, mientras que el sexto fue anulado por fuera de juego durante el partido ante Irán. Un balance que deja al guardameta del Manchester United en una única parada en tres partidos disputados, convirtiéndose en el peor portero del Mundial de Rusia con un 16,7% de paradas. Un rendimiento muy cuestionado por la afición española y que abre un debate en la portería inimaginable meses antes de la Copa del Mundo.

Demasiados errores defensivos

El sistema empleado por España es uno de los principales culpables de la fragilidad defensiva mostrada por el equipo en la primera fase de la competición. A pesar de contar con cuatro de los mejores defensas del panorama futbolístico actual, la Roja se ha clasificado para octavos de final con uno de los peores registros defensivos.

El equilibrio entre el centro del campo y la defensa es uno de los puntos débiles del combinado entrenado por Hierro. Sergio Busquets es el único futbolista español que colabora en esas tareas defensivas para ocupar los espacios existentes entre ambas zonas. Además, las subidas de los laterales, que ser convierten prácticamente en extremos durante todo el partido, provoca desajustes importantes para una defensa que solo cuenta con Sergio Ramos y Gerard Piqué como armas para retener cualquier ataque del rival.

Unos desajustes que pueden solucionarse con la entrada en el once inicial de un centrocampista de corte más defensivo y trabajador, como puede ser el caso de Koke o Saúl. El doble pivote ha sido una fórmula mágica para la selección española durante los últimos triunfos de la Roja en Sudáfrica 2010 y Polonia y Ucrania 2012. En ambos torneos, Vicente del Bosque apostó por la pareja Busquets y Xabi Alonso para gestionar el equilibrio del equipo en esa parcela del terreno de juego. Un método imprescindible en los éxitos de España y que actualmente es una de las opciones a tener en cuenta para otorgar una mayor solidez defensiva de cara al partido de octavos de final ante Rusia.

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