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La leyenda de la Laguna Negra que popularizó Machado

Cuenta la leyenda más extendida, que situada en el corazón de la Sierra de Urbión, en Soria, existe una laguna de origen glacial que no tiene fondo, conocida como la Laguna Negra. Esta leyenda, adquirió una mayor difusión cuando Antonio Machado, en 1912, la dejó reflejada en su obra ‘La tierra de Alvargonzález’, que cuenta la historia de un hombre que es asesinado por dos de sus tres hijos, dado que éstos tenían prisa por hacerse con su herencia, depositando el cuerpo de su padre en esta laguna. Sin embargo, y como indican desde Hotel Rural de Pinares, “la leyenda más extendida sobre la Laguna Negra es que no tiene fondo, pero la realidad es que su profundidad máxima no supera los ocho metros, en algunas ocasiones un poco más”.

No deja de resultar curioso que ésta no sea la única leyenda que circula entorno a esta laguna. Se dice que sus aguas están comunicadas con el mar mediante cuevas y corrientes subterráneas y que en su fondo vive un ser que devora todo cuanto cae en su laguna. Sin embargo, todas estas leyendas se quedan en nada cuando uno descubre, por ejemplo, que el primer domingo de agosto de cada año se celebra una travesía a nado que consiste en cruzar la Laguna Negra de un lado a otro.

Desde el Hotel Rural de Pinares nos indican que “la leyenda que popularizó Machado va más allá. Tras la condena a muerte de un inocente la viuda de Alvargonzález muere de pena. La avaricia de los dos asesinos se ve recompensada con unas tierras que no producen y que deciden vender al tercero de los hermanos que consigue obtener unas fructíferas cosechas. El hecho de haber matado a su padre acaba por pasarles factura a los asesinos que optan por vender el resto de las tierras y emigrar. Sin embargo, al pasar cerca de la Laguna Negra ambos se pierden en la oscura noche y acaban en las mismas aguas en que tiempo atrás depositaron el cadáver de su padre”.

No cabe duda de que cuando circulan tantas leyendas en torno a un lugar es porque tiene mucho de especial y singular, quizás por ese motivo Machado se hizo eco de esta leyenda.

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