Las fallas de Valencia declaradas patrimonio inmaterial de la Humanidad

Foto: Josep Zaragoza/UNESCO

La UNESCO la inscribe en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

Madrid, 30 de noviembre

Las fiestas de las Fallas de Valencia ya son patrimonio inmaterial de la Humanidad. La UNESCO la ha inscrito en la lista representativa del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad, que  está compuesta por expresiones que dan cuenta de la diversidad del patrimonio inmaterial y contribuyen a concienciar sobre su importancia.

Además de las fallas, otros elementos que han sido incluidos son eventos etnológicos como la celebración del Año nuevo compartida por 12 países y elementos de Bangladesh, Bélgica como su cultura cervecera, China (el conocimiento sobre el tiempo adquirido mediante la observación del movimiento anual del sol y prácticas culturales conexas) y la rumba cubana, mezcla festiva de baile y música, y todas las prácticas culturales inherentes de dicho país caribeño.

Las fallas de Valencia

Celebrada para saludar la llegada de la primavera por comunidades de la ciudad y región de Valencia y por la diáspora valenciana emigrada al extranjero, esta fiesta tradicional se caracteriza por la construcción e instalación de enormes grupos escultóricos (»fallas») compuestos por efigies caricaturescas (»ninots»), que los artistas y artesanos locales crean inspirándose en sucesos de la actualidad política y social.

Para simbolizar la purificación y renovación primaverales de la actividad social de las comunidades, las fallas se erigen en las plazas de la ciudad entre el 14 y el 19 de marzo y se les prende fuego este último día, que marca el fin de los festejos. Mientras dura la fiesta desfilan por las calles bandas de música, el público come al aire libre y se tiran numerosos castillos de fuegos artificiales.

Se elige a una reina de la fiesta, la “Fallera Mayor”, que asume la tarea de promover la festividad durante un año, alentando a la población local y a los visitantes a contribuir a la preparación de los festejos y participar en ellos. Las prácticas y los conocimientos vinculados a este elemento del patrimonio cultural se transmiten en las familias, y en particular dentro de las dinastías de artistas y artesanos fabricantes de »ninots» que se agrupan en gremios constituidos en el seno de las comunidades ciudadanas participantes. Las Fallas de Valencia propician la creatividad colectiva y la salvaguardia de las artes y artesanías tradicionales. También constituyen un motivo de orgullo para las comunidades y contribuyen a forjar su identidad cultural y su cohesión social. En el pasado, esta fiesta permitió también que se preservara la lengua valenciana cuando se prohibió su uso.

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