Las nutrias cambian de menú y prefieren comer cangrejo americano, según un estudio

VALÈNCIA, 16 (EUROPA PRESS)

Una investigación sobre los hábitos alimenticios de la nutria en los ríos valencianos evidencia el creciente papel del invasor cangrejo de río americano en la dieta del mamífero amenazado y sugiere que los cambios en su nutrición podrían haber influido destacadamente en la recuperación de la especie experimentada en los últimos años.

Aguas de Valencia ha presentado este jueves los resultados del informe elaborado gracias al convenio suscrito con la fundación Limne, en colaboración con la Conselleria de Emergencia Climática, que ha permitido a cientos de voluntarios realizar un seguimiento sobre las poblaciones de la nutria en ríos valencianos, informan los responsables del proyecto.

Los últimos estudios, basados en el control y análisis de la composición de las egagrópilas o deposiciones de este mamífero, apuntan a un posible cambio en los hábitos alimenticios de la nutria con importantes implicaciones en su supervivencia.

El informe, elaborado por Adrián Lacomba y David Campos-Such, abre la puerta a nuevas investigaciones que podrán confirmar o relativizar esta hipótesis de trabajo y los primeros resultados, aunque sus autores sostienen que «la amplia distribución del cangrejo americano, Procambarus clarkii, parece ser uno de los factores que ha propiciado el aumento de efectivos de nutria, junto a la mejora en los ríos fruto de los esfuerzos de depuración de aguas residuales que se iniciaron en los noventa».

Sin embargo, al no tener demasiados requerimientos medioambientales, el cangrejo se encuentra también en ríos degradados y ecosistemas inestables, lo que amplía «notablemente» las zonas por las que la nutria puede extender su territorio y acceder a nuevas cuencas».

El caso descrito sería un buen ejemplo de cómo la introducción de una especie invasora provoca importantes desequilibrios y puede llegar a modificar los ecosistemas preexistentes, casi siempre negativamente, aunque para la nutria y en este caso concreto se describe un impacto positivo.

La colaboración entre las dos fundaciones comenzó en 2019 y ha permitido, entre otras acciones, la recogida y análisis de más de un centenar de muestras de egragópilas, así como la identificación de nuevas áreas de expansión de la nutria en la Comunitat Valenciana.

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