El verano en el campus de la Universidad de Navarra ha sido laboratorio para más de 250 niños y niñas. Los campamentos "Cienceando", desarrollados entre el 22 de junio y el 7 de agosto en diferentes tandas semanales, han transformado las vacaciones escolares en una aventura científica.
El campamento de naturaleza, dirigido a menores de 5 a 7 años, llevó a los participantes a explorar plantas, animales y fenómenos como la polinización o la biodiversidad. La práctica fue el hilo conductor: extrajeron ADN en una actividad de biología molecular, construyeron circuitos eléctricos y catapultas, y se convirtieron en biólogos de campo junto al río Sadar, donde analizaron el agua y observaron su fauna.
Conceptos aparentemente complejos como la tensión superficial, el pH, la densidad o el centro de gravedad ganaron forma mediante experimentos accesibles. Ingeniería, electricidad y robots completaron un programa que priorizó la observación y la creatividad sobre la memorización.
Viaje a la Luna
El campamento lunar invitó a niños y niñas de 8 a 11 años a recorrer la historia de la exploración espacial. Conocieron las misiones Apolo y descubrieron cómo viven y trabajan los astronautas en la Estación Espacial Internacional. El reto de la semana: construir maquetas de una base lunar que pusiera en práctica los conocimientos adquiridos.
Las actividades no fueron solo ciencia pura. Recetas de temática espacial —rocas de chocolate, rollitos "antimigas"— y juegos de movimiento completaron una propuesta que combinó aprendizaje, creatividad e historia.
Diseño participativo
Graduados en Biología, Ciencias Ambientales, Pedagogía y Magisterio elaboraron el programa educativo. Los monitores fueron principalmente estudiantes de grados de Ciencias y Educación, garantizando una perspectiva cercana a los participantes.





