Más de 33.000 horas extraordinarias en un solo año, una cifra que no para de crecer desde 2023 y que afecta a conductores y conductoras de autobús que cada día transportan pasajeros por las carreteras navarras. Eso es lo que denuncia el sindicato LAB ante la Inspección de Trabajo contra la empresa TCC, a la que acusa de haber convertido la sobrecarga laboral en un modelo estructural de gestión para evitar la creación de empleo.
Según los datos aportados por la propia empresa, durante 2025 se realizaron 33.471,62 horas extraordinarias en TCC. La cifra equivale, según LAB, a la contratación de aproximadamente 20 personas a jornada completa. De esas horas, 134 trabajadores y trabajadoras superaron el límite legal de 80 horas extraordinarias anuales que establece la legislación laboral. En los casos más extremos, ese tope se multiplicó por seis, y hubo personas que llegaron a acumular hasta 100 horas extra en un único mes.
No es una situación puntual. En 2023 se registraron 25.176 horas extraordinarias; en 2024, la cifra subió a 29.488. Tres años consecutivos de incremento sin que la empresa haya adoptado, según el sindicato, ninguna medida correctora.
Conductores exhaustos al volante
LAB subraya un agravante que va más allá del conflicto laboral: los trabajadores afectados son conductores de autobús. La fatiga acumulada por el exceso de horas no solo pone en riesgo su salud, sino también la seguridad de los pasajeros y del resto de usuarios de la vía. El sindicato advierte además de que, en muchos casos, podrían no estar respetándose los descansos mínimos entre jornadas que exige la normativa.
"El exceso de horas extraordinarias provoca fatiga física y mental, estrés laboral y un mayor riesgo de accidentes", señala LAB en su comunicado, insistiendo en que la ciudadanía que usa esos autobuses es también parte afectada por esta política empresarial.
La paradoja de los contratos parciales
A la denuncia por las horas extra se suma lo que LAB califica de contradicción flagrante: mientras una parte de la plantilla encadena jornadas desbordadas, la empresa mantiene contratos al 80% de jornada que generan horarios irregulares y condicionan la conciliación familiar y personal de quienes los tienen. Para el sindicato, ambas realidades forman parte de un mismo modelo: el que antepone la flexibilidad empresarial al empleo estable y de calidad.
LAB ha presentado una nueva denuncia ante la Inspección de Trabajo, la segunda por esta misma causa, reclamando el fin del abuso de las horas extraordinarias, más contrataciones y mejores condiciones laborales. El sindicato defiende un modelo basado en el reparto del empleo y los cuidados, y anuncia que mantendrá la presión sobre TCC hasta que la situación cambie.







