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La balsa de La Morea estrena dos islas flotantes de vegetación autóctona para reforzar su biodiversidad

El espacio natural, que en verano abre como piscina pública con agua de calidad contrastada, incorpora esta infraestructura verde para mejorar el ecosistema

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Quien se acerque estos días a la balsa de La Morea encontrará algo nuevo flotando en sus aguas: dos islas de biodiversidad formadas por plantas acuáticas autóctonas que el Plan de Servicios y Turismo Dinamizador de la Comarca de Pamplona Rural ha instalado recientemente en este espacio natural. Una iniciativa discreta en tamaño pero con un impacto relevante sobre el ecosistema del humedal.

Pequeños oasis con gran función

Las islas actúan como refugio y zona de descanso para las aves, favorecen la presencia de anfibios, insectos y micromamíferos, y contribuyen a mejorar la calidad del agua de forma natural. Sin tuberías, sin tratamientos químicos: la propia vegetación filtra y regula el equilibrio del ecosistema acuático. Una solución de bajo coste y alta eficacia que se enmarca en la apuesta por la infraestructura verde como herramienta de gestión ambiental.

Un espacio natural con mucho uso

La Morea no es solo un humedal. En verano, la balsa funciona como una de las piscinas naturales habilitadas en Navarra, con baño autorizado gracias a la buena calidad de sus aguas, que se controla de forma periódica. El espacio permite también la práctica de la pesca y la vela, lo que lo convierte en un enclave de uso múltiple en el entorno rural de la comarca de Pamplona.

Las nuevas islas flotantes añaden valor ambiental a un lugar que ya acumula usos recreativos y naturales. La recomendación de quienes las han instalado es clara: disfrutar del espacio sin dejar huella.

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