Dos peregrinos que realizaban el Camino de Santiago acompañados de un burro de carga tuvieron que desandar lo andado al llegar a Pamplona al percatarse de que no habían planificado correctamente la ruta para viajar con un animal. La intervencion, difundida por la Policía Foral, pone de manifiesto las dificultades que entraña este tipo de peregrinación sin la preparación adecuada.
Peregrinar con un compañero animal es una experiencia con tradición en el Camino, pero exige una logística muy diferente a la habitual. La Policía Foral ha aprovechado el caso para recordar a quienes tengan previsto hacerlo los aspectos fundamentales a tener en cuenta.
El primero es el alojamiento: es imprescindible reservar con antelación zonas de acampada libre o autorizadas que admitan animales, ya que la mayoría de los albergues del Camino no disponen de instalaciones adecuadas para ellos. El segundo es la carga: no debe superarse la capacidad física del animal, cuya salud debe ser la prioridad en jornadas largas. El tercero es la normativa municipal, que en muchos tramos prohíbe dejar animales atados o sin supervisión en vías públicas o accesos a comercios. Y el cuarto, la documentación: el animal debe llevar sus papeles en regla durante todo el trayecto.


