El 48,5% de la población navarra escolarizada entre 14 y 18 años admite haber consumido cigarrillos electrónicos alguna vez en su vida, lo que representa el nivel histórico más alto registrado en la Comunidad Foral y un incremento de 10,3 puntos porcentuales respecto a la medición de 2021, cuando se situaba en el 38,2%. Además, el 36% de este alumnado ha vapeado en el último año, según los datos analizados por el Observatorio de Salud Pública de Navarra (OSPN) a partir de la última encuesta ESTUDES.
Ante estas cifras, el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) ha vuelto a poner en marcha la campaña "Vapear no es lo que parece / Bapeatzea ez da dirudiena", enmarcada en el IV Plan de Prevención de Adicciones de Navarra 2025-2030. La iniciativa tiene como objetivo principal empoderar al entorno familiar y adulto como agentes de protección e informar con rigor científico sobre la toxicidad real de los cigarrillos electrónicos, desmontando mitos como que "solo es vapor con sabor a frutas" o que "no crea adicción".
Esta tendencia de consumo creciente no es exclusiva de adolescentes y jóvenes. En la población general de 15 a 64 años, la experimentación con cigarrillos electrónicos se ha duplicado en pocos años, pasando del 6,8% en 2015 al 12,1% en la última serie histórica, según datos de la encuesta EDADES. Además, persiste un marcado sesgo de género, con un incremento del consumo de dispositivos con nicotina entre las jóvenes y adolescentes, lo que plantea un desafío de prevención específico.
La trampa de la baja percepción de riesgo
Uno de los factores que favorece el auge del vapeo entre adolescentes y personas jóvenes es la baja percepción de riesgo, alimentada por una imagen inocua, colorida e infantil de estos productos, como si vapear fuera solo respirar vapor de agua con sabor a frutas. Esta percepción oculta que sus aerosoles pueden contener nicotina —altamente adictiva—, partículas que dañan los pulmones, sustancias cancerígenas y metales pesados altamente tóxicos.
La sección de Promoción de la Salud y Salud en Todas las Políticas del ISPLN recuerda que a día de hoy no existe evidencia científica de que estos dispositivos sean una opción válida y segura para dejar de fumar, en línea con el Ministerio de Sanidad, la OMS y sociedades científicas como la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica. Lo que sí se constata con claridad es el preocupante "efecto de puerta de entrada": jóvenes que nunca habían fumado tabaco convencional se inician en la adicción a la nicotina a través del vapeo.
El diálogo familiar como activo de salud
La campaña no busca discursos punitivos o culpabilizadores, que la evidencia científica ha demostrado contraproducentes. Por el contrario, adopta un enfoque de promoción de la salud, situando a las familias y al entorno adulto de referencia como agentes clave para acompañar y promover decisiones libres e informadas.
En las próximas semanas, la campaña se difundirá en distintos soportes —marquesinas, autobuses urbanos, radios, redes sociales y edículos de aparcamientos municipales, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Pamplona/Iruña— con el fin de llegar tanto a la población joven como a las personas adultas de referencia.
Un nuevo proyecto de ley estatal
El relanzamiento de esta campaña en Navarra coincide con un hito legislativo de gran trascendencia para la salud pública a nivel nacional: la aprobación por el Consejo de Ministros del Proyecto de Ley de modificación de la Ley 28/2005 de medidas sanitarias frente al tabaquismo, ya remitido a las Cortes Generales para iniciar su tramitación. La Comunidad Foral se alinea con esta reforma estatal, cuyas novedades, en caso de aprobarse, podrían cambiar el panorama regulatorio de estos dispositivos.











