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Por qué estudiar en el extranjero al menos una vez en la vida

Cada vez un mayor número de españoles decide estudiar en el extranjero. Una experiencia que, aunque sin duda difícil al principio, conlleva un enriquecimiento personal, educativo y laboral significativo. Actualmente, España se encuentra en la tercera posición en el ranking de estados que envían estudiantes erasmus al exterior, siendo el primer país receptor de toda la Unión Europea. En el curso académico 2016/2017, 40.079 estudiantes españoles se beneficiaron de una beca erasmus para estudiar o hacer prácticas en el extranjero. A continuación, exponemos algunos de los motivos más relevantes para estudiar fuera por lo menos una vez en la vida.

Aprenderás idiomas

La realización de un curso académico en el algún país extranjero es una de las mejores opciones para aprender lenguas, dado que estudiando en otro país la inmersión lingüística está prácticamente asegurada. Además del inglés, tendrás oportunidades magníficas para aprender la lengua del propio país. Viviendo en el extranjero, el aprendizaje tiene un ritmo constante, por lo que irás viendo los avances con el paso de los meses. A lo largo del curso, tu acento y fluidez tanto del inglés como de la lengua local mejorarán considerablemente.


Mejorarás tu formación académica

En los últimos años, las empresas han empezado a valorar cada vez más la estancia en países extranjeros durante los años de formación universitaria. En este sentido, la realización de un erasmus puede ser una buena manera de diferenciar tu currículum del de los demás. Asimismo, estudiar fuera también ofrece la posibilidad de cursar materias o realizar especialidades inexistentes en el país de origen, al tiempo que se conoce un sistema educativo diferente. Tus posibilidades labores aumentarán exponencialmente con una experiencia de este tipo.


Conocerás gente nueva

Uno de los grandes beneficios de realizar un año académico en el extranjero es la gran cantidad de gente diferente que se conoce. En un erasmus, estudiantes de prácticamente todos los países europeos se reúnen en una misma ciudad, en la que tienen la oportunidad de pasar tiempo en común, establecer relaciones de amistad duraderas, divertirse, aprender mutuamente y viajar juntos por Europa e incluso por otros continentes. En este tipo de contextos, las habilidades comunicativas y sociales se multiplican, haciendo que las personas adquieran mayores niveles de tolerancia y aceptación hacia los demás. Rodeados de personas nuevas, la inteligencia emocional se refuerza. Hay que subrayar, además, que en un erasmus es muy fácil conocer gente. 


Te sumergirás en una cultura diferente

Después de un año en un país extranjero, tu conocimiento acerca de la cultura local acabará por ser muy amplio. Además del idioma, conocerás a fondo las tradiciones y la gastronomía, el sistema político y cultural, así como el carácter nacional del país. A partir de estos saberes, podrás absorber aquellos aspectos que más te interesen.


Romperás con la rutina

Estudiar en el extranjero es una buena forma de darle una vuelta de 360 grados a tu vida. Realizar un año académico fuera supone un gran cambio, en el que de repente el día a día estará repleto de actividades y personas novedosas y desconocidas al mismo tiempo. Aunque al principio podrá ser un poco difícil, en función de la personalidad de cada persona, el erasmus se acabará por convertir en una experiencia de la que siempre te acordarás con gratitud.


Valorarás a tu país y a tu familia desde otra perspectiva

Insertos en la cotidianidad, por veces es difícil valorar lo que nos rodea. Un año estudiando en un país europeo ofrece la distancia y la perspectiva necesarias para apreciar lo que tenemos en casa: nuestra familia, nuestras amistades e incluso nuestra propia cultura. Cuando finalice el año académico, la visión que tendrás de las cosas y de ti mismo será necesariamente otra.

Adquirirás una mayor confianza personal

Habitualmente, hasta que no nos vemos en una situación así, en un país extranjero sin apenas conocer a nadie, no descubrimos de todo el potencial de nuestras capacidades y habilidades. Hacer un erasmus supone conocerse a uno mismo de otra manera, asumir nuevas responsabilidades y aprender cuales son nuestras mayores fortalezas. Estudiar fuera, en parte, te pone a prueba, dándote la posibilidad de aprender tanto de los aciertos como de los errores y dotándote del talento necesario para manejarte en situaciones imprevistas.

Viajarás por toda Europa

Viajar por Europa es relativamente barato y fácil, así que un año fuera puede ser un gran momento para aprovechar y conocer el mayor número de países posibles. Motores de búsqueda online especializados en viajes, como Liligo, te pueden poner las cosas muy fáciles a la hora de organizar tus escapadas. Puedes consultar aquí su guía de erasmus donde recogen los destinos preferidos por los españoles.

Vivirás una experiencia única

Como se suele decir, la vida solo se vive una vez, por eso es importante exprimirla al máximo. La realización de un erasmus enriquecerá tu trayectoria vital y te dará recuerdos y amistades que nunca olvidarás. Estudiar en el extranjero es toda una experiencia de crecimiento personal; algo que vale la pena vivir aunque solo sea una vez.

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