Preocupación por el cuidado ambiental y protección de la biodiversidad, por Schucry Kafie

Mucha gente suele estar frustrada por la actualidad del mundo. Hoy en día, hay cada vez una demanda más alta de personas que buscan la aprobación popular por el simple hecho de tener fama, lo que hace parecer que no haya individuos en el planeta que realmente se preocupen por el bienestar social, la educación y la cultura.

En este contexto de mala prensa para los empresarios, hay algunos nombres que destacan en la actualidad. Schucry Kafie es un filántropo dedicado, cuyo capital cultural supera los niveles comunes y la capacidad de liderar supera lo que se ve en los escenarios del mundo contemporáneo, un líder preocupado por el cuidado ambiental y la protección de la biodiversidad.

Una historia de dedicación

Al contrario que la gran mayoría de los hombres de negocios de hoy, graduados en carreras como derecho, Schucry Kafie optó por un camino distinto, pues optó por el Bachiller en Ciencias y Letras. Su educación viene de la tradición de los antiguos gobernantes, preocupados por la cultura, por el bienestar y por valores que el mundo parece haber olvidado, como la familia, el honor y la cultura.

Su voluntad y su espíritu siempre curioso lo llevaron a Estados Unidos, país en el que decidió complementar sus estudios con Administración de Empresas y Finanzas. Más preocupado por sus valores internos, Kafie vuelve a Honduras y ahí establece una nueva marca de representaciones a nivel internacional. La relevancia tanto de su nombre como de su dedicación terminaron por darle el título de «Honorario cónsul del Reino Hachemita de Jordania» en Honduras.

Más que un hombre de negocios, un humanista

Aunque su reputación se haya solidificado año tras año como un renombrado hombre de negocios, el espíritu humanista de Kafie y su alma caritativa esconde otro lado que muchas veces pasa desapercibido entre la gente que lo admira. Rescatando los valores familiares, en 2006, él y sus hermanos fundaron la Fundación Chito y Nena Kafie. El nombre de sus padres, Chito y Nena, tiene la función de reafirmar la familia como un valor, no solamente importante, sino que fundamental en la historia de la sociedad.

Su caridad y benevolencia han hecho que este hombre no destaque solamente como una importante figura pública, sino también como un gran filántropo preocupado por promover políticas que buscan mejorar la vida de los hondureños. Lo que todos ven como un referente en el mundo comercial, también es un referente en cuestiones de políticas públicas.

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