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Fugas de agua en sistemas de riego; cómo detectarlas y ahorrar agua en verano

El mantenimiento del jardín durante los meses de verano representa uno de los mayores desafíos para los propietarios de viviendas y fincas en España, por lo...

El mantenimiento del jardín durante los meses de verano representa uno de los mayores desafíos para los propietarios de viviendas y fincas en España, por lo que mantener un jardín en buenas condiciones, exige principalmente, aumentar la frecuencia de riego. Sin embargo, cuando el consumo de agua crece más de lo esperado, no se debe únicamente al calor. Las fugas de agua en el riego automático pueden provocar pérdidas constantes que pasan desapercibidas durante semanas, especialmente cuando las canalizaciones están enterradas.

Una pequeña rotura, una conexión deteriorada o un gotero defectuoso puede desperdiciar una cantidad considerable de agua y afectar tanto a la factura como al estado del jardín. Además, una fuga continuada puede reblandecer el terreno, dañar pavimentos o generar humedades cerca de la vivienda.

Aplicar medidas oportunas para ahorrar agua en el jardín en verano no solo protege el bolsillo, sino que preserva un recurso escaso en épocas de sequía.

Señales de que tu riego tiene fuga

Las fugas de agua en el riego automático no siempre producen un chorro visible. En muchos casos, el agua se filtra lentamente bajo tierra y solo se manifiesta a través de cambios en el funcionamiento de la instalación, en el terreno o en el consumo.

Prestar atención a ciertos indicadores indirectos es una primera medida preventiva. También conviene revisar periódicamente el contador y comparar el consumo con el de temporadas anteriores.

Presión baja en goteros

Una disminución de la presión es una de las señales más habituales de que existe una fuga en algún punto del circuito. Si los aspersores no alcanzan la distancia habitual o los goteros situados al final de una línea apenas suministran agua, puede haber una pérdida antes de que el caudal llegue hasta ellos.

No obstante, la presión baja también puede estar relacionada con filtros obstruidos, electroválvulas parcialmente cerradas o acumulación de sedimentos. Por esta razón, antes de pensar en una rotura, es recomendable limpiar los filtros y comprobar las válvulas.

Las fugas de agua en el riego automático pueden encontrarse en una tubería enterrada, un empalme o una derivación que no resulta visible desde la superficie.

Zonas muertas o encharcadas

Un sistema de riego en buen estado debería repartir el agua de forma relativamente uniforme. Cuando aparecen zonas secas junto a otras excesivamente húmedas, es probable que exista un problema de distribución o una fuga.

Las áreas encharcadas sin una causa aparente son especialmente reveladoras. También pueden observarse pequeños hundimientos, barro permanente, crecimiento excesivo de hierba en un punto concreto o musgo alrededor de una arqueta.

Por el contrario, las llamadas zonas muertas pueden indicar que el agua se está perdiendo antes de llegar a los emisores. Estas diferencias son frecuentes cuando existen pérdidas en el riego por goteo, ya sea por microtubos agrietados, goteros desprendidos o conexiones dañadas.

Consumo inexplicable

Para ahorrar agua en el jardín durante el verano, es fundamental conocer el consumo habitual de la instalación. Si el tiempo de riego no ha cambiado, pero la factura aumenta de forma notable, puede existir una pérdida oculta.

Una comprobación sencilla consiste en cerrar todos los puntos de consumo de la vivienda y observar el contador. Si sigue registrando movimiento, podría haber una fuga en alguna conducción.

Dónde fallan los sistemas de riego

Los sistemas de riego están expuestos a cambios de temperatura, presión, movimientos del terreno, raíces y desgaste de los materiales. Aunque algunas averías son visibles, otras permanecen ocultas bajo el césped, el hormigón o las zonas pavimentadas.

Tuberías enterradas y empalmes

Las fugas en tuberías enterradas suelen aparecer en uniones, codos, derivaciones y empalmes. También pueden producirse por una instalación incorrecta, materiales envejecidos, daños causados por herramientas de jardinería o presión excesiva dentro del circuito.

En terrenos con árboles y arbustos, el crecimiento de las raíces puede ejercer presión sobre las conducciones. Los movimientos del suelo producidos por sequedad, lluvias intensas o cambios bruscos de temperatura también pueden desplazar las tuberías y debilitar sus conexiones.

El principal inconveniente es que el agua puede desplazarse bajo tierra y aparecer lejos del punto real de la avería. Para evaluar estas situaciones, una detección de fugas de agua experta permite identificar el fallo exacto antes de retirar la cubierta vegetal.

Válvulas y conexiones

Las arquetas de riego concentran electroválvulas, juntas y conexiones especialmente vulnerables. Una junta deteriorada puede perder agua solo cuando el sistema está funcionando, mientras que una válvula que no cierra correctamente puede mantener una línea bajo riego durante más tiempo del programado.

También conviene revisar las conexiones entre tubos, los adaptadores, los tapones finales y las uniones roscadas. En el riego por goteo, los pequeños orificios producidos al mover una maceta, retirar vegetación o utilizar herramientas pueden generar pérdidas continuas.

Detección profesional sin excavar

Cuando no es posible localizar la avería mediante una revisión visual, existen tecnologías que permiten estudiar el recorrido de las conducciones e identificar la zona de pérdida sin abrir zanjas innecesarias.

La metodología adecuada depende del material de la tubería, su profundidad, la presión del circuito, las características del terreno y el tamaño estimado de la fuga.

Geófono y termografía

Los equipos electroacústicos detectan las vibraciones que genera el agua al escapar por una fisura. Estas vibraciones se transmiten por la propia tubería y, en determinadas condiciones, también llegan hasta la superficie.

Mediante sensores y micrófonos de alta sensibilidad, el técnico escucha y compara la intensidad del sonido en distintos puntos. A medida que se aproxima a la fuga, la señal suele hacerse más clara.

El dispositivo AQUAPHON® utilizado por Aquadetect transforma las vibraciones de la conducción en sonidos audibles y permite analizar tanto su volumen como su espectro de frecuencias. Esta tecnología puede utilizarse para inspeccionar conducciones enterradas y notar el punto de pérdida con precisión.

La termografía, por su parte, registra diferencias de temperatura en los materiales. Puede ser útil cuando la salida de agua modifica el patrón térmico del terreno, un pavimento o una superficie próxima. No obstante, su eficacia depende de factores como la profundidad, el tipo de suelo y la diferencia térmica existente.

Gas trazador

Cuando una fuga es muy pequeña, no genera suficiente ruido o se encuentra en una tubería de plástico, el gas trazador puede ofrecer una alternativa precisa.

El procedimiento consiste en introducir en la conducción una mezcla de gases detectable mediante un equipo específico. Al alcanzar la fisura, el gas escapa, atraviesa el terreno y puede ser localizado desde la superficie.

Aquadetect utiliza la detección mediante gas trazador para identificar fugas en conducciones ocultas o enterradas. La técnica puede combinarse con sistemas electroacústicos para delimitar mejor la zona afectada y evitar intervenciones destructivas innecesarias.

Esta combinación resulta especialmente útil ante fugas en tuberías enterradas bajo césped, terrazas, caminos o zonas donde una excavación extensa supondría un coste elevado.

Reparación y prevención

Una vez localizado el punto exacto, la reparación puede concentrarse en una zona limitada. Dependiendo del daño, puede ser necesario sustituir un tramo de tubería, renovar una conexión, cambiar una válvula o reparar una derivación y volver a sellar el terreno sin alterar la estética del jardín.

Después de la intervención, conviene efectuar una prueba de presión y comprobar el funcionamiento de todos los sectores. Así se verifica que la pérdida ha desaparecido y que no existen otras fugas en el circuito.

Para prevenir nuevas averías y ahorrar agua en el jardín durante el verano, es recomendable revisar la instalación al comienzo de la temporada, limpiar filtros, comprobar goteros y aspersores, ajustar los tiempos de riego y observar regularmente el contador.

También es aconsejable regar a primera hora de la mañana o al anochecer, cuando la evaporación es menor, y adaptar la programación a las necesidades reales de cada zona. Un sensor de lluvia o de humedad puede evitar riegos innecesarios y mejorar la eficiencia.

En definitiva, las fugas de agua en el riego automático no solo incrementan el consumo: también pueden afectar al jardín, al terreno y a las estructuras cercanas. Reconocer las señales y solicitar una inspección cuando la avería permanece oculta permite actuar sobre el punto preciso.

Gracias a las técnicas de detección no destructiva, es posible localizar pérdidas en el riego por goteo y conducciones enterradas sin convertir el jardín en una sucesión de zanjas. Detectar a tiempo es, por tanto, una de las medidas más eficaces para ahorrar agua, reducir costes y mantener el sistema preparado para todo el verano.

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