La reciente denuncia del rey emérito Juan Carlos I contra el expresidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, ha generado un gran revuelo mediático en España. El monarca reclama una indemnización de 50.000 euros y una rectificación pública por las declaraciones realizadas por Revilla entre mayo de 2022 y enero de 2025, en las que lo calificó de "evasor fiscal", "delincuente fiscal" y afirmó que poseía grandes cantidades de dinero en el extranjero para evitar el pago de impuestos.
Revilla, conocido por su estilo directo y sus frecuentes apariciones mediáticas, recibió la noticia mientras rodaba su primera película en Vitoria, junto a Antonio Resines y Paz Padilla.
Según comentó este martes en el programa Más Vale Tarde de La Sexta, se tomó la denuncia con humor, aunque le sorprendió que "una persona inviolable quiera atacar a un ciudadano de a pie". Cabe destacar que el rey emérito ya no goza de inviolabilidad pero sí mantiene el aforamiento, mientras que Revilla perdió este aforamiento cuando dejó de ser presidente.
La demanda ha sido oresentada por Guadalupe Sánchez, abogada del despacho Novalex, quien argumentó que las declaraciones del expresidente cántabro lesionan el derecho fundamental al honor del monarca, protegido por el artículo 18.1 de la Constitución Española (que sancionó en 1978 el ex monarca). Entre las acusaciones específicas mencionadas está la afirmación de que Juan Carlos I utilizó a Corinna Larsen como testaferro y que debería regresar a España para rendir cuentas sobre su fortuna. Además, se ha informado que la indemnización solicitada sería donada íntegramente a Cáritas en caso de ser concedida.
Revilla ha declarado estar dispuesto a acudir al acto de conciliación en Santander si el monarca también lo hace.
Este caso marca un precedente histórico en España, siendo la primera vez que un miembro de la Familia Real emprende acciones legales contra un político por vulneración del derecho al honor.La resolución del conflicto aún está pendiente y podría derivar en un juicio si no se alcanza un acuerdo conciliatorio.