Álvaro Alduán y Raquel Echeverría despidieron 2025 a toda velocidad en las calles de Pamplona, firmando un estreno dorado en el palmarés de la San Silvestre más multitudinaria de Navarra. La prueba volvió a convertirse en un ritual deportivo y festivo, con miles de corredores mezclando ritmos de élite, disfraces y ganas de cerrar el año corriendo.
La carrera y el ambiente
La XLII San Silvestre pamplonesa llenó la tarde del 31 de diciembre con un circuito explosivo de unos 4,5 kilómetros, con salida y llegada en la calle Navas de Tolosa, zona centro de la ciudad. Desde los primeros metros, la marea de camisetas y gorros navideños convirtió avenidas como Bayona, Pío XII o el entorno del Bosquecillo en un pasillo de ruido, música y ánimos constantes desde las vallas.
Más de 5.000 corredores con dorsal, a los que se sumaron muchos participantes sin chip, dieron a la carrera un carácter marcadamente popular, con familias completas, grupos de amigos disfrazados y clubes de atletismo mezclándose en la misma salida. El ambiente, con miles de personas arropando el recorrido, reforzó la sensación de que la San Silvestre es ya uno de los grandes macroeventos deportivos y sociales del calendario navarro.
Triunfo de Alduán en categoría masculina
En la carrera absoluta masculina, la victoria se decidió al esprint después de un pulso de alto nivel entre los principales favoritos. Álvaro Alduán Lleydá se impuso con un tiempo de 12:40, a 2:49 el kilómetro, apenas un segundo por delante de Mikel Faber Arbeloa, mientras Estanislao Nicolás Ruiz Ullate completó el podio con 12:43.
El top-5 lo cerraron Markel Ciriza Barandiaran, con 12:45, y Ander Vera Moleres, ya algo más descolgado con 13:06, en una llegada compacta que mantuvo la incertidumbre hasta los últimos metros del Paseo de Sarasate. El triunfo de Alduán pone fin al dominio reciente de Estanis Ruiz en esta cita y abre un nuevo capítulo en una prueba que acostumbra a reunir a buena parte de la élite navarra del mediofondo.
Echeverría domina en la prueba femenina
En categoría femenina, el protagonismo fue para Raquel Echeverría Sanmartín, que marcó el paso de principio a fin para llevarse la victoria. Paró el crono en 14:25, a 3:12 el kilómetro, y dejó sin opción en la lucha por el triunfo a Ana Llorens Pérez, segunda con 15:20, e Idoia Razquin Anaut, tercera con 15:24.
Tras ellas, completaron las cinco primeras posiciones María Velázquez López (15:27) y Marta Fernández Arrizabalaga (15:39), certificando un nivel competitivo elevado también entre las mujeres. El podio refuerza el momento dulce del atletismo navarro en pruebas de ruta cortas, con atletas que combinan el calendario autonómico con citas estatales.
Hay que destacar que en los compases iniciales de la prueba, el desarrollo competitivo se ha visto condicionado por un incidente, ya que una caída provocó una leve montonera dentro del primer grupo, formado por unos 300 corredores. Amaia Melero fue la más afectada, al sufrir una herida abierta en la frente que sangraba de forma considerable. Ante esta situación, Maitane Melero, una de las grandes favoritas y vencedora en varias ediciones recientes —incluida la de 2024—, decidió abandonar la carrera de inmediato para acompañar a su hermana y facilitar su atención médica.
Una fiesta para todas las edades
Antes de la salida absoluta, las carreras infantiles volvieron a tomar el centro de Pamplona, con varios centenares de niños y niñas que estrenaron dorsal y nervios de competición en distancias adaptadas a cada categoría. Para muchos, fue el primer contacto con una prueba que aspira a acompañarlos cada 31 de diciembre, consolidando el relevo generacional de la “marea naranja” y de los clubes locales.
La organización, a cargo del Club Beste Iruña, cuidó también el lado logístico y medioambiental, con un dispositivo de voluntariado extendido por todo el recorrido y medidas como la reducción de plásticos en la zona de meta. Entre música, speaker y abrazos tras cruzar el arco final de Navas de Tolosa, la sensación compartida fue que Pamplona volvió a despedir el año corriendo… y que ya se piensa en lo que pueda deparar la San Silvestre de 2026







