El clima del norte tiene su carácter. En Asturias, donde el sol y la lluvia se alternan en el mismo día, las terrazas y espacios exteriores necesitan algo más que un toldo. Por eso, cada vez más hogares, restaurantes y proyectos de arquitectura eligen pérgolas bioclimáticas de aluminio, una solución elegante, funcional y adaptable al entorno.
Gracias a sus lamas orientables, las pérgolas bioclimáticas permiten regular la entrada de luz, sombra y ventilación, creando espacios habitables todo el año. No importa si llueve, sopla viento o llega el sol de justicia: cada persona decide cómo quiere disfrutar su exterior. Y si se trata de precisión, automatización y estética, PergolaSol, con fábrica en Asturias, lleva esa idea aún más lejos.
La empresa diseña y fabrica pérgolas bioclimáticas a medida para viviendas, hostelería y arquitectura ligera. Sus sistemas integran motores inteligentes, sensores climáticos y materiales de alta resistencia. Cada instalación es única, pensada para adaptarse al entorno y al ritmo de vida de cada cliente
Desde una terraza particular en Gijón, hasta un restaurante en Llanes o un hotel en Cangas de Onís, la misión de PergolaSol es clara: crear espacios que respiren confort, tecnología y diseño. Porque en el norte también se diseña con luz. Y sí, la sombra también puede ser arte.






